jueves, 25 de noviembre de 2010

La hipertensión daña el cerebro en silencio


La hipertensión daña el cerebro en silencio
Los ictus lacunares son pequeños infartos que se producen en las estructuras cerebrales más profundas y que, generalmente, no dan síntomas. Pese a que pueden pasar desapercibidos, estos trastornos sí tienen consecuencias, ya que su desarrollo se ha asociado con problemas cognitivos e inicio de demencias.
FUENTE | El Mundo Digital28/07/2009
Una investigación australiana ha puesto de manifiesto que la hipertensión es un importante factor de riesgo para su aparición, abriendo así la puerta a estrategias preventivas.

Los autores de este trabajo, que se publica en la revista 'Neurology', quisieron analizar la prevalencia de este tipo de infartos cerebrales, comunes en la gente mayor, y los distintos factores que pueden contribuir a su desencadenamiento. Para ello, realizaron un seguimiento durante cuatro años a una muestra de 477 personas de edades comprendidas entre los 60 y los 64 años.

Al inicio de la investigación, además de otras evaluaciones médicas generales, cada participante fue sometido a una resonancia magnética, una técnica de imagen que permite detectar el trastorno. En ese momento, un total de 37 pacientes -un 7,8% de la muestra- presentaban pequeños daños en su cerebro a causa de un ictus lacunar.

Cuatro años después, las pruebas se repitieron, y los investigadores comprobaron que otros seis pacientes habían sufrido este tipo de infartos cerebrales y que el volumen de los detectados anteriormente había crecido.

Este último dato, según los investigadores, "podría indicar un proceso progresivo de atrofia en los tejidos que rodean la lesión".

LOS RIESGOS DE LA HIPERTENSIÓN

Al analizar la información disponible, estos autores observaron que las personas que presentaban hipertensión tenían un riesgo mucho más alto de padecer estos ictus silenciosos que el resto de participantes.

También comprobaron que las personas que presentaban otro tipo de daños cerebrales, llamados lesiones hiperintensas en la sustancia blanca, también eran más propensas a padecer ictus lacunares.

En sus conclusiones, los investigadores remarcan que "la progresión de ambas lesiones no es idéntica ni está desencadenada por los mismos factores de riesgo"; es decir, según sus palabras, aunque ambos trastornos tienen que ver con un problema vascular, no están completamente ligados.

"En nuestro trabajo hemos observado que los infartos lacunares son comunes en los individuos mayores de 60 años y que su tamaño y su prevalencia aumentan con la edad", remarcan los autores en sus conclusiones, haciendo especial hincapié en la importancia que, para esta población, tiene un adecuado manejo de la hipertensión. "Es el principal factor de riesgo [para este trastorno] y es tratable", subrayan.

Autor:   Cristina G. Lucio

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