martes, 21 de diciembre de 2010
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Se nos acaban los antibióticos?
¿Se nos acaban los antibióticos?
Publicado por Miguel Vicente el 20 Diciembre, 2010
autor: Miguel Vicente
El 12 del pasado mes de junio, en una lluviosa tarde de sábado me dirigí a la Gran Vía madrileña para participar en un programa de radio en el que se comentaba el futuro visto desde la óptica de varios científicos y periodistas. Creo que no me hicieron mucho caso, porque mientras los demás presentaban un mundo feliz, repleto de inmortalidad, ciudades fantásticas y ordenadores que nos leerán el pensamiento, mi corta intervención quiso llamar la atención sobre lo que puede ser un mundo en el que curar las infecciones no tenga garantías de éxito.
Resistencias ganan, antibióticos pierden. Esta gráfica muestra cómo hay varios microbios patógenos en los que sus variantes resistentes a los antibióticos son cada vez más frecuentes. Por el contrario, cada vez se descubren menos antibióticos. MRSA (Staphylococcus aureusresistente a meticilina). PRSP (Streptococcus pneumoniae resistente a penicilina). VRE(Enterococcus resistente a vancomicina).
Me permití además aventurar que si algún día el género humano conseguía la inmortalidad, además de ser aburrido, sería a costa de que las personas fuesen muy diferentes a lo que ahora somos. En fin, que no creo que a juicio de los organizadores me ganase ni siquiera la carrera del taxi que me llevó. Si quisiera ser divulgador o científico popular debería estar ahora escribiendo sobre si es posible la vida dentro del arsénico o narrando la carrera por construir órganos artificiales a partir de matrices sintéticas repobladas por células madre. De hecho, en el mismo número de Newsweek en el que se publica el artículo sobre los problemas que nos esperan si no encontramos nuevos antibióticos para curar las infecciones que me ha dado pie para escribir este comentario, también se publica otro sobre la carrera para ser los primeros en obtener órganos artificiales, casi para ser inmortales. Pero ya lo dije en el programa de radio, todos esos avances quizás nos permitirán estar en un estado de salud casi perfecto para morir a causa de una infección. Por eso voy a comentar algunos puntos que me evoca el artículo sobre los antibióticos, que además ocupa el triple de páginas precediendo al que trata de órganos artificiales.
No es que el público no tema a las enfermedades infecciosas, pero a la mayoría les parece que son ya historia. Gracias al estado de bienestar, en el que afortunadamente vivimos los países ricos, no es previsible, salvo en situaciones catastróficas, que de la noche a la mañana retrocedamos en el tiempo para volver a la época en la que la medicina no disponía de antibióticos. La buena alimentación, el confort y la higiene son excelentes medicamentos que mantienen nuestras defensas naturales con la suficiente potencia para evitarnos las infecciones. Pero no siempre estamos en condiciones óptimas y muchas veces el preservar la salud nos impone someternos a procedimientos drásticos o pruebas diagnósticas comprometidas. Antes de los antibióticos cualquier cirugía rutinaria se podía complicar porque bacterias como Staphylococcus, que comúnmente habitan sobre nuestra piel sin ser dañinas, dejan de ser inofensivas para convertirse en peligrosas infecciones cuando por las heridas e incisiones quirúrgicas pasan al interior del cuerpo.
Ya he comentado en otras ocasiones cómo las bacterias acumulan resistencias frente a los antibióticos que hay en la actualidad y también las razones por las que cada vez se encuentran menos antibióticos nuevos. Hay razones prácticas, encontrar nuevos antibióticos es cada vez más difícil porque ya hemos explotado casi todos que se podían encontrar examinando muestras del suelo y de las aguas, ahora hay que buscar otras fuentes y sobre todo buscar compuestos que actúen de otra forma. Para eso es imprescindible conocer mejor y en más detalle cómo funcionan las bacterias. Pero también hay razones sociales y económicas.
Cada vez es más difícil conseguir los resultados clínicos que se precisan para que un nuevo medicamento sea autorizado para ser usado en los enfermos. Un nuevo medicamento tiene que ser mejor que los ya existentes, y probar esto en el caso de los antibióticos resulta complicado. Los antibióticos en uso se introdujeron cuando los controles no estaban tan bien definidos. Posiblemente incluso el uso de la penicilina tendría ahora pocas probabilidades de ser autorizado, en cuanto se viese que una pequeña parte de las personas pueden ser alérgicas a ella. Tampoco es fácil encontrar voluntarios para probar la eficacia de nuevos antibióticos, las infecciones por lo general tienen, al contrario que otras enfermedades como el cáncer, un desenlace muy rápido en uno u otro sentido.
A estas dificultades se une el escaso incentivo económico que el desarrollo de un nuevo antibiótico tiene para las grandes farmacéuticas. Empieza por producir unos beneficios que como mucho son la décima parte de los que generan las medicinas que han de tomarse en los tratamientos prolongados. Además un antibiótico nuevo se debe reservar para los casos en los que los usados normalmente no sean eficaces por tratarse de una infección causada por bacterias resistentes. Esto merma aún más el beneficio que producen. No es así extraño que de quince grandes farmacéuticas tan solo cinco tengan un programa de investigación para descubrir nuevos antibióticos.
Para complicar aún más el tema, tras el 11 de septiembre de 2001, los fondos públicos que dedican las agencias financiadoras de investigación en los Estados Unidos han estado canalizados en su mayor parte a estudiar los patógenos que los gobernantes han identificado como posible amenaza bioterrorista. En 2009 para investigar el carbunco y la peste se invirtieron en los Estados Unidos 94 millones de dólares, para los patógenos resistentes a los antibióticos solo 16. No parece muy razonable si se considera que a lo largo de la historia tan solo una veintena de personas han fallecido víctimas de ataques terroristas por carbunco, mientras que en el mundo mueren mas de tres mil quinientas personas cada día por tuberculosis.
El problema con los antibióticos ha sido, y en parte sigue siendo, que se han usado demasiado y de forma no muy acertada. Si bien hay avances recientes, como la espectrometría de masas y la pirosecuenciación, que permiten mayor rapidez en la identificación de patógenos sin necesidad de cultivarlos, los métodos de diagnóstico de patógenos no son aún tan rápidos ni son tan accesibles como para permitir al facultativo una prescripción inmediata ajustada al tipo de patógeno y a su resistencia a los antibióticos. Por eso muchas veces se necesita prescribir de inmediato tratamientos de amplio espectro que el médico razonablemente espera que salven al enfermo. El problema se presenta cuando el antibiótico prescrito no es eficaz y tan solo contribuye a seleccionar cepas resistentes del patógeno, lo mismo que hacen las prescripciones innecesarias que muchas veces se hacen como medida de precaución.
Como corolario, el artículo que comento acaba con una nota de moderado, y puede que infundado, optimismo: “El futuro casi es seguro que será diferente. Los antibióticos serán más caros y menos eficaces. No habrá curas rápidas ni gratuitas, y tampoco se recetarán “por si acaso”. Pero si se actúa rápidamente, y si tenemos suerte, todavía es posible que no tengamos que conocer un mundo sin ellos”.
Etiquetas: antibióticos, bacterias, bioterrorismo, carbunco, farmaceúticas, infección,Newsweek, resistencia
El poder reparador de la sangre
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lunes, 20 de diciembre de 2010
El Humo Ambiental de Tabaco también perjudica la salud
Fumadores pasivosEl Humo Ambiental de Tabaco también perjudica la salud
Aunque las leyes han estrechado el cerco sobre el tabaco, aún se registra un número excesivo de fumadores pasivos en sus propios hogares
Uno de ellos es la propia ley, que no ha establecido la prohibición total de fumar en bares y restaurantes, lo que discrimina a los empleados que deben respirar el aire contaminado durante su jornada laboral. El otro coladero de humo es el domicilio particular, donde el miembro de la familia que fuma expone al resto ante el humo tóxico.
Población afectada
Se hallan dos tipos de fumadores pasivos, los adultos -que deben ser conscientes de sus riesgos, conocer sus derechos y reclamarlos- y los niños -que no pueden defenderse y por cuya salud deben velar sus padres y cuidadores-. Pero, ¿cuál es la dimensión del problema? ¿Qué proporción de población fuma sin querer? En España, se calcula que un 35% de la población es fumadora, mientras que el 65% está expuesta al humo del tabaco en un lugar u otro, según el último estudio del Instituto Catalán de Oncología (ICO), efectuado sobre 2.500 personas adultas de toda España.
Los fumadores pasivos a menudo no son conscientes de estar expuestos al humo tabáquico. No obstante, cuando se efectúa una medición de la cotinina (metabolito de la nicotina que se encuentra en saliva y sangre), se comprueba que muchas personas son fumadoras sin saberlo, en especial niños. Más del 50% de los niños españoles son fumadores pasivos, según datos de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).
Mortalidad en España
El tabaquismo pasivo no sólo favorece el desarrollo de enfermedades, sino que también mata. La exposición involuntaria al humo del tabaco, en el hogar y en los centros de trabajo, causa un mínimo de 1.228 muertes al año en España por enfermedades cardiovasculares y cáncer de pulmón. Aunque ésta es una estimación a la baja, ya que se calcula que podrían llegar a las 3.237 defunciones anuales si se analizaran otros factores y los fallecimientos ocasionados por el tabaquismo pasivo en los lugares de ocio.
El reto en el domicilio
Con independencia de que cada vez se conozcan mejor cuáles son las graves consecuencias del tabaco para los fumadores pasivos, la única medida eficaz para eliminar sus riesgos es evitar exponerse al HAT. Y como no se dispone de ningún chequeo efectivo para fumadores pasivos que detecte de forma precoz un posible cáncer de pulmón u otras enfermedades, la regla de oro es evitar la exposición a un ambiente contaminado.
En la Unión Europea, donde cada año mueren más de 19.000 personas debido al tabaquismo involuntario, la protección de los derechos de los fumadores pasivos es una prioridad, una cuestión de salud pública. Y, con esta finalidad, ha impulsado la iniciativa 'Help, por una vida sin tabaco'. En la misma línea, CONSUMER EROSKI ha elaborado la escuela del consumidor para DEJAR DE FUMAR.
Tal y como se refleja en esta escuela, ventilar la habitación en la que haya permanecido un fumador ni siquiera sirve para limpiar el aire. Sí se disminuye el olor originado por el humo, pero sus componentes químicos tóxicos sólo se eliminan de manera parcial. El aire de la estancia permanece viciado incluso mucho tiempo después de que el fumador la haya abandonado y, con ello, sus potenciales efectos perniciosos para las personas que la ocupen.
Numerosos países han aprobado leyes mucho más restrictivas que la española. Así, prohíben fumar en los espacios públicos, incluyendo los locales de hostelería, como Irlanda e Italia, entre otros. Algunos países como EEUU, Australia y Nueva Zelanda, conscientes de estos peligros del tabaco en el hogar, han invitado, a través de campañas publicitarias, a la autorregulación del hábito tabáquico en los hogares. Aunque no lo prohíben, sí animan a que se acuerden ciertos límites en los domicilios. En España, esta invitación a la autorregulación en el ámbito privado aún no está muy trabajada. El reto de los fumadores pasivos es consensuar ciertas normas -su propia ley- en casa.
Humo y cáncer
La etiqueta de ser un fumador pasivo implica mayores efectos, y más graves, que los derivados del mal olor que se extiende por el hogar o la ropa. La aprobación de leyes para proteger a la población no fumadora y preservar los espacios comunes libres de humo se apoya en numerosos y poderosos fundamentos que tienen que ver con consecuencias nocivas para la salud.
El 85% del humo de los cigarrillos se produce entre calada y calada. El humo que emana el cigarrillo depositado en el cenicero o sostenido entre los dedos produce incluso más sustancias tóxicas que las que inhala el propio fumador, según un documento de la iniciativa HELP, por una vida sin tabaco, de la Unión Europea. Como ejemplo, se calcula que un camarero expuesto al HAT en su horario laboral registra unos niveles de nicotina equivalentes a la persona que fuma entre tres y cinco cigarrillos al día y, por lo tanto, también se contagia de los riesgos correspondientes a la inhalación de estas dosis de tabaco. La nicotina que contiene el HAT actúa sobre el sistema nervioso central como una droga, creando adicción, lo que explica la dificultad de abandonar el hábito.
Pero la nicotina no es la sustancia responsable de la acción más perjudicial. El humo que desprende un cigarrillo contiene 4.000 componentes tóxicos, de los que alrededor de unos 20 se han identificado como carcinógenos tóxicos para el ser humano (otros 20 son perjudiciales para los animales), de acuerdo a la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), que depende de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Entre los carcinógenos presentes en el HAT figuran las nitrosaminas, el alquitrán o los benzopirenos. A esta lista hay que añadir otros como 2-Naftalina, 4-Aminobifenil, arsénico, cadmio, cloruro de vinilo y cromo, tal y como detalla la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).
Debido a la extensa lista de tóxicos, el HAT no sólo puede generar cáncer de pulmón sino también de boca, laringe, faringe, esófago e, incluso, de otros órganos alejados del tracto respiratorio como páncreas o vejiga urinaria. Los componentes del tabaco viajan a través de la sangre y son capaces de alcanzar órganos más distantes. Además, está en discusión si el HAT también podría estar implicado como factor de riesgo en parte del cáncer de estómago y de colon en población general, y cáncer de mama en mujeres jóvenes. Se acaba de demostrar que los fumadores pasivos tienen un 80% más de riesgo, respecto a los no fumadores, de desarrollar cáncer de pulmón y de sufrir infartos.
Más enfermedades
Pero el cáncer no es la única consecuencia negativa del tabaco para la salud. Éste puede dañar a los pulmones y causar patologías respiratorias no tumorales como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), que se manifiesta entre los cincuenta y sesenta años, de forma progresiva, irreversible y que genera grandes limitaciones en quienes la padecen.
Otro importante grupo de enfermedades que pueden estar provocadas por el tabaco son las cardiovasculares y cerebrovasculares: angina de pecho, infarto agudo de miocardio o infarto cerebral. El tabaco ejerce una acción inflamatoria directa que daña las paredes (endotelio) de los vasos sanguíneos y favorece la arterioesclerosis (estrechamiento de las arterias), de modo que actúa de manera conjunta con varios de los componentes nocivos para el sistema cardiovascular, como alcohol o hipertensión, y propicia el incremento del riesgo de accidentes cardiovasculares y cerebrovasculares.
Siempre que una persona deja de fumar o de estar expuesta al humo del tabaco, el riesgo sobre el sistema cardiovascular se reduce y vuelve a los niveles de los no fumadores. Sin embargo, no sucede lo mismo con el cáncer de pulmón: una persona ex fumadora de años puede presentar enfermedad oncológica diez o más años después, ya que su periodo de inducción es más largo.
Lactantes, niños y embarazadas
Algunos sectores de la población son especialmente vulnerables al humo del tabaco, como lactantes, niños y las embarazadas. El impacto sobre su salud puede ser grave e, incluso, letal. En el caso de los lactantes hay estudios que demuestran que el tabaquismo de los padres es uno de los factores que puede desencadenar la llamada muerte súbita del lactante.
En niños de más edad expuestos al humo del tabaco de sus cuidadores (padres, canguros, abuelos y otros familiares), la prevalencia de otitis y de enfermedades respiratorias es mayor (los niños asmáticos pueden sufrir más episodios que el resto). En cuanto a las mujeres embarazadas y, al mismo tiempo, fumadoras pasivas, se enfrentan al mismo riesgo que las gestantes fumadoras de alumbrar bebés prematuros, con malformaciones y con bajo peso debido a la exposición involuntaria al humo del tabaco.
Consejos para los fumadores pasivos
- Tomar conciencia de los perjuicios que el tabaco ocasiona a la salud.
- La norma de oro es evitar la exposición al humo del tabaco siempre que se pueda.
- Siempre que se intuya que un fumador vaya a encender un cigarrillo se le puede pedir educadamente que no lo haga.
- En los lugares donde está prohibido fumar, según la ley, es necesario reclamar que no se fume.
- En caso de que los fumadores no respeten sus derechos, hay que denunciar el incumplimiento de la ley al organismo pertinente: el Ayuntamiento o las autoridades sanitarias.
- Acordar normas en casa, como delimitar las zonas para fumar al balcón o una ventana y/o la cocina y/o permitir fumar sólo en ciertas horas, para proteger así a los menores.
Tablets, Compared
Tablets, Compared
2010 was supposed to be the Year of the Tablet. That did not really happen — the flood of product was reduced to a trickle, as many manufacturers awaited a more tablet-friendly operating system from Google. So, once more, with feeling: 2011 will be the Year of the Tablet. Several new models have either been released, or are in a very advanced state of preview. This interactive guide can help sort through the latest offerings. Use the checkbox at the top of each listing to select it for comparison. And check back frequently — this page will be updated as new information or models are released.
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