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viernes, 8 de abril de 2022

Sesión de formación para Residentes de la SOTOCAV 2021-2022

 

viernes, 30 de diciembre de 2011

Residentes...


Un día de internado en poquísimas palabras.

29 diciembre, 2011

Despertarse como si te pesara la vida. Y es que en realidad si te pesa pero por decisión propia. No es chiste levantarte a las 4am a diario -si, incluídos fines de semana, vacaciones y días de asueto- y llegar a tu trabajo a las 5:30am. (aunque las normas digan que tu trabajo comienza a las 7am, tus labores comienzan mucho antes que salga el sol, y terminan muy probablemente después de que el sol se esconde). Te levantás, te bañás y casi que te dormís parado mientras te enjabonás la cara. Salís del baño con un mejor humor - a veces- y te vestís. Ahí estás vos, tan guap@, tan radiante frente al espejo, aún con tus ojeras que te cubren toda la cara y te sentís de maravilla. Sos vos, el médico interno al que le tomó 6 largos años llegar donde estás. Al que entró a la universidad y vió graduarse a sus amigos del colegio mientras te quedabas con tu título de nada. Claro, después ese título de "nada" empezó a evolucionar, y te volviste el "llena boletas de examenes" por excelencia, el ventilador mecánico biológico perfecto (bueno, ni tanto porque resulta que a este ventilador mecánico biológico le da hambre, le da sueño y le dan ganas de salir a comer los viernes/sabado por la noche, día que suele coincidir con tus turnos), el recibe puteadas, el cholerito - según algunos de tus superiores-, el lleva pacientes a rayos X perfecto, el que tiene la culpa de todo lo malo, entre otros títulos menores.

Salís de tu casa, vas en el bus - o en carro si tenés un poco de suerte- y vas pensando en.... mentira. No vas pensando en nada porque muy probablemente te vas durmiendo. Y si en verdad vas pensando en algo es en que ya te querés regresar a la casa.

Llegás a tu servicio, sonriente y con ganas de trabajar (si, aunque nadie lo crea), saludás a las enfermeras post turno que son las únicas que están ahí (porque nadie, NADIE más ha llegado a trabajar a la hora que vos llegás). Saludás con un "buenos días miss" y cuando quieren te responden. Porque la mayoría del tiempo esos seres vestidos de blanco, con su pelito recogido y ganchitos de mariposita, son unas arpías amargadas de primera, que en cuanto pueden le cuentan a tu jefe todo lo malo que hacés y hasta cosas que en realidad ni hacés, pero que igual están mal. Porque hay que mencionarlo: el interno tiene la culpa de todo lo malo que sucede. TODO. Si se pierde un papel, si se acaban los guantes, si se tapa la diálisis, si el monitor se quema, si se acaban las tiras de hemoglucotest, si está sucia la mesa, si se pierden las placas, si no se toman los examenes, si no se hacen las interconsultas, etc... todo lo que usted se pueda imaginar. Pero eso si, si uno por una vez en su vida hace algo bien y digno de reconocerse.... pues no, nadie lo reconoce porque es parte de tu trabajo (y nadie te va a felicitar por hacer bien tu trabajo).
En fin, hablabamos de esos seres vestidos de blanco, que en ocasiones pueden convertirse en una aguja en el talón.... pero no crean que todo es tan malo. No, como toda especie que habita esta tierra, hay "exceptos" para todo, también para las enfermeras. Siempre hay una, divina ella, que te regala una galleta, que te guarda un poquito de cena (aunque sea un pan con frijoles insípidos marca "cocina de hospital"), que te cubre tus tonteras, que te presta un par de sábanas para que te hagás una almohada y durmás un poco cómodo sobre la mesa y que hasta te enseña como hacer varios procedimientos. Y en tiempos de Vietnam, es decir, internado rotatorio: uno agradece en el alma ese tipo de cosas, uno agradece que alguien por un pequeñísimo momento se preocupe por uno. PERO, esas enfermeras son contadas con los dedos de una mano, así que sigamos.

En fin, saludás y te contesten o no, te disponés a hacer tus labores. Ahí están tus pacientes, tu razón de hacer lo que hacés, de ser lo que sos. Te llenás de ganas de trabajar y empezás a escribir a una velocidad increíble. No creo que haya nadie que escriba con más velocidad que el interno (y más aún si llegaste tarde). 
Al final llegan, tus residentes y te revisan y con puteada incluída algunas veces.
¿por qué no has terminado?
¿y a qué horas viniste que no has terminado?
¿ya vas a terminar?
¿no te podés los pacientes?
¿Ya viste que hora es?
A lo que uno solo puede responder: "si, ya voy".
Claro, a uno se le cruzan por la mente una serie de respuestas cínicas e insultos como:
"Claro, vos solo venís a firmar las indicaciones, por eso jodés tanto"
"Esperate que solo 2 manos tengo"
"Awebo, me dormí. ¿y qué?"
"Que jodés, de seguro tu vida sexual es un asco"
Y así.
Entonces, para no dar TAN mala imágen, decidís presentar los casos que NO te podés. Y claro, para mentir e inventar historias no hay nadie como el interno.
Cualquiera diría "qué mal" al saber que de todo lo que dice el interno, 80% es mentira y el otro 20% no está seguro si es cierto o no.
-¿ya le tomaste los signos? ¿cuánto tiene de presión?
-Aaaaah, tieneee 110/70 ...
-¿y de hemogluco?
-Aaaah, pues 130, pero no me acuerdo así que se lo voy a tomar de nuevo
-¿cuánto tiene de PVC?
-aaaah pues la última era de 9
-¿ya fuiste a dejar las interconsultas?
-Ahhh siiii, en la mañana fuí
- ¿Le cuantificaste lo drenado?
- Si, drenó 125cc

Obvio que después de esta sarta de mentiras, te dignás en ir a verificar si es cierto lo que acabás de decir, o si al menos se parece. No sos tan nefasto.
En realidad, son métodos de supervivencia y "anti puteada" que se aprenden en el camino. Al principio del año sos un ser transparente que jamás mentiría, pero aprendés una de mañas increíbles a lo largo de 12 meses de internado, que te ayudan a sobrevivir (entiéndase a evitar castigos de 48 horas, recibir puteadas, quedarse trabajando hasta tarde, etc)..
Pues bien, te han revisado las indicaciones tus queridísimos residentes. En algunos cosas, lográs entablar amistad con ellos, otras, pues,.. llegás a perderles respeto por una cantidad de razones.
"¿Y este maitro que no fué interno? Se le olvidó quizá.... no sé de qué se la pica si ni sabe nada, se pela... qué jode, que lo haga el si tanto le interesa, de todas formas es residente y yo no"

Por que sí, uno de interno es especialista en encontrarle defectos a sus superiores. Quizá sea una forma de canalizar la frustración.
Llega la hora de la visita. Ahí vienen los staff en manada, y vos solo pensás en cómo carajos vas a presentar los casos si ni te los podés porque no has tenido tiempo de revisar los cuadros. Pero, ahí vas, de todas formas no hay otra opción.
-"Ajá doctor interno, cuénteme"
Vos solo sentís que se te va el aire, pero ponés cara de seguridad, te parás firme y decís
-"Bueno, doctor, el es un paciente de 36 años, que ingresó ayer con historia de...."
Y te lanzás, la mayoría de veces sin tener una idea clara de lo que estás diciendo.Algunas veces es demasiada obvia tu ignorancia, otras veces lográs evadir el obstáculo.
Luego, tu jefe se avalanza con una serie de preguntas, de algo que probablemente leyó ayer en la noche, y que solo por eso sabe.
Algunas cosas las sabés, pero el resto pues.... te las inventás o decís cualquier cosa con tal de no decir "no sé". Yasí pasás por una hora aproximadamente, a veces más, a veces menos.... dependiendo del deseo de tu staff de joderte y quitarte tiempo valiosísimo que usarías en... si, terminar las boletas, ir a dejar las interconsultas, hacer los ingresos y las notas (o sea, en seguir cholereando).
Así se termina la visita, y te quedás con ese sentimiento de "juela, no sé nada :D" , con una gran sonrisa en la cara, porque te has tomado tu dosis de "valeverguina", sin la cual nada de esto fuera posible.Porque sabés que las preguntas de un dinosaurio pretencioso y mal encarado jamás van a medir tu verdadero conocimiento.

Luego empezás tu verdadero trabajo de secretariado/mandadero. Hacer las boletas de examenes, las requisiones de medicamentos, las hojas de interconsulta, las altas, las hojas de nutrición parenteral, reportar exámenes, ir a buscar al staff para que firme papelería,  hacer las notas de evolución (que NUNCA nadie lee, pero que si no las hacés te ganás castigo de 48 horas), los ingresos (que tampoco NADIE lee), etc etc etc. Si estás en un servicio de cirugía, empezás a curar. Si es un mal día, probablemente empecés a las 10 am y terminés tipo 1:30pm, obviamente muriendote de hambre, todo sudado por usar ese desgraciado gabachón por 3 horas y con las tiritas de la mascarilla marcadas en la cara.

Huís a almorzar apenas podés. Casi que no encontrás comida ya, te sentás y te devorás tu comida. Claro, no puede faltar tu querido residente llamandote para preguntarte dónde estas y que si ya vas a llegar.
"ah si, ando trayendo exámenes", decís, y seguís en tu labor más importante del dia: comer.
Claro, si todo va bien, jamás te llaman y te dan chance de hacer tus cosas -vitales- sin joder. Pero eso se gana nomás si trabajás bien, porque si sos un huevón de primera, jamás te los quitás de encima (o caso contrario, te librás de ellos pero se los tirás encima a tu compañero de servicio, quien siempre paga los platos rotos del que no trabaja, lamentablemente).

Luego, después de "diluirte" un rato hablando con tus compañeros en el comedor, volvés a tu servicio. Usualmente en la tarde es más tranquilo, pero depende mucho de dónde estés. Eso si, siempre hay algo que hacer, lo que sea.
Si tenés suerte o estás en una rotación tranquila, tipo 4-5 de la tarde ya has terminado con todo. Sino, muy probablemente te vayas del hospital tipo 6-7 de la noche. Uno nunca sabe (y uno nunca quiere que eso pase). Porque los pacientes nunca dejan de llegar, porque siempre hay cupo (aunque no lo parezca), porque siempre hay examenes que reportar, siempre hay pacientes que aspirar, siempre hay boletas pendientes y siempre hay lo que sea.

Y claro está, tenés que hacer tus turnos cada 3 o 4 días.
Así que mientras ves que la mayoría de compañeros se va al fin a su casa, vos y tu grupo de turno se quedan.Y ahí están ustedes: con cara de perrito triste. Pero como vos no te ahuevás por nada, porque eso te ha enseñado la vida: a JAMÁS ahuevarte por nada y por nadie, le hacés frente.
Dependiendo de dónde te toque turno, ahí estás vos haciendo historias clínicas y examinando pacientes... sin olvidar tu rol principal de mandadero, claro está.
"Llevá los examenes, esperalos, los traés y me los reportás"... 
"Andá a traer la placa, pero ya"...
"Buscá a fulanito para que te selle esto", 
"andá a procesar estos gases", 
"Atendele al parto a esta señora"
"Hacele las boletas a este cuadro"
"¿Ya le fuiste a tomar los signos?"
"Llamá a terapia para que traigan oxígeno"
"Ponele nota de ingreso"
"Tomale gases y los dejas reportados"
"Llevale los signos cada hora"
"Cerrale el balance"
Etcétera. Así se pasa el tiempo.
Cuando son las 2-3am, no hay nada peor. Con suerte a esa hora te podés dormir un rato (porque ya no hay mucho que hacer o porque realmente te vale si hay algo que hacer), si no tenés suerte, vas a seguir burreando hasta que llegue tu compañero de planta a las 5:30-6:00 am.Es en definitiva, el momento del turno en que lo único que deseás es que por piedad del señor Jesucristo, amanezca. Porque ya todos andan cansados y se van (asaber a donde, pero se van, desaparecen y solo se quedan los R1 y los internos, como siempre.... aunque a veces hasta ellos y tus propios compañeros te dejan valiendo).
Hasta que al fin ves que empieza a aclararse el cielo, las enfermeras se levantan y empiezan su trabajo (y qué bulla hacen, carajo... tanto así que te despiertan. Pero pues, vos agradecés el despertador gratuito).
En un momento, ves a tu compañero que viene a relevarte, y no hay mejor sentimiento que ese.
Entregás tu turno y sentís que te quitás 100 toneladas de encima (si el cansancio que sentís pudiera medirse, segurito eso pesara).
Pero pues, el dia no ha terminado, te vas a tu servicio de planta, nuevamente, a poner indicaciones y a seguir la miiiisma rutina (indicaciones, las requisiones, las boletas, la visita, las notas, curar, los mandados, etc ...).
Es la de nunca terminar.

Pero a esta hora de la vida, cuando ya te quedan 2 días de internado, sentís que todo lo vivido es demasiado valioso para quejarte, porque has aprendido demasiado (sobre todo has aprendido de la vida) y te has conectado a un nivel superior con tus compañeros de trabajo (que más que compañeros, ya sentís que son tus hermanos). Conociste gente demasiado valiosa, viviste situaciones verdaderamente excepcionales y ya podés decir: lista para ser médico en año social :D