martes, 11 de noviembre de 2014

Una inyección contra el cáncer de próstata

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Una inyección contra el cáncer de próstata

Una vez que se cumplen los 50 años, el cáncer de próstata aparece en el horizonte de posibilidades de todos los varones, en especial si hay antecedentes familiares. A partir de esa edad, se recomienda someterse a pruebas urológicas de control para la detección temprana de la enfermedad, que supone el segundo tumor más frecuente entre los hombres. En España se diagnostican cada año 25.000 nuevos casos. En el Reino Unido mueren 10.000 pacientes anualmente por la dolencia. Científicos británicos de lasUniversidades de Bristol y Nottingham aseguran haber encontrado una vía para frenar el desarrollo de la enfermedad. Su tratamiento consiste en bloquear con inyecciones la molécula SRPK1, imprescindible para el crecimiento de los tumores. En los ensayos con ratones en laboratorio han logrado ya hacerlo y creen que no está lejos el momento de "poder apagar el cáncer de próstata con una inyección".

Los científicos han inyectado a ratones tres veces por semana con una droga para detener la acción de la molécula SRPK1, y según The Daily Telegraph el tratamiento ha dado resultado y la progresión del cáncer se detuvo. Los tumores necesitan una aportación constante de nutrientes de sangre enriquecida para poder crecer y expandirse, y ese proceso no puede culminarse sin la participación de la molécula citada, que permite al tumor formar nuevos vasos sanguíneos.

¿ÚTIL FRENTE A OTROS TUMORES?

«Nuestros resultados señalan un nuevo camino para tratar a los pacientes con cáncer de próstata y podría servir también para otros tipos de cáncer», asegura David Bates, del equipo de la División de Cáncer de la Universidad de Nottingham. También se cree que el tratamiento puede ayudar a hacer frente a la degeneración macular, que ocasiona la forma más habitual de ceguera.

En la actualidad el cáncer de próstata se trata con cirugía, extirpando la glándula, con terapia hormonal y con radioterapia, para atacar a las células tumorales. Pero son todavía tratamientos agresivos, con efectos secundarios duros, como la incontinencia urinaria y la impotencia.

Autor:   Luis Ventoso

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