sábado, 18 de diciembre de 2010

Bellvitge introduce en España una técnica que reduce las cicatrices en la reconstrucción mamaria

CIRUGÍA

Bellvitge introduce en España una técnica que reduce las cicatrices en la reconstrucción mamaria

JANO.es y agencias · 16 Diciembre 2010 15:43

El Hospital de Bellvitge ha utilizado por primera vez en España una nueva cirugía menos invasiva en la reconstrucción del pecho de las pacientes con cáncer de mama. La técnica se basa en la utilización de la endoscopia para extirpar el músculo que sirve para el relleno de la mama, dejando menos cicatrices en la espalda.El método se basa en la utilización de la endoscopia para extirpar el músculo que sirve para el relleno de la mama.

Según han informado fuentes del Hospital de Bellvitge, esta técnica es pionera en España y sólo la han llevado a cabo hasta ahora otros tres grupos a nivel mundial. En Bellvitge se ha utilizado ya con tres pacientes "con resultados prometedores, ya que mejora el resultado estético y reduce los problemas postoperatorios", según el doctor Joaquim Muñoz, de la Unidad Funcional de Cáncer de Mama.
Actualmente, para el relleno de la mama se utilizaba el músculo dorsal ancho pero la forma de extracción dejaba en las pacientes "numerosas cicatrices y muchas optaban incluso por tatuarse para ocultarlas", según el doctor Muñoz. Mediante la endoscopia, las cicatrices son de entre 2 y 5 cm" y apenas quedan visibles en la axila y en la parte posterior de la espalda".
Esta nueva opción quirúrgica evita el uso de prótesis y está indicada para casos de cáncer de mama donde se debe realizar una extirpación parcial de la mama, lo que equivale al 70% de los tumores. En especial, supone grandes beneficios para pacientes con mamas pequeñas ya que se evita la extirpación total.
La Unidad de Cáncer de Mama del Hospital de Bellvitge es la que más actividad registra en Catalunya y cada año interviene a 300 pacientes con tumores mamarios a las que realiza una reconstrucción de la mama en la misma operación en la que se les extirpa el tumor.

Los robots facilitan cirugías menos invasivas para el cáncer endometrial

GINECOLOGÍA

Los robots facilitan cirugías menos invasivas para el cáncer endometrial

JANO.es · 17 Diciembre 2010 00:00

Un nuevo estudio sugiere que las mujeres que serán operadas por cáncer de endometrio podrían optar con tranquilidad por una histerectomía mínimamente invasiva a cargo de un cirujano experimentado, con o sin asistencia de un robot. Los autores hallaron que las dos técnicas avanzadas mínimamente invasivas dan resultados similares y suelen superar al procedimiento tradicional. Un equipo robotizado proporciona mejor visión tridimensional, mayor rango de movilidad y movimientos más intuitivos a menor escala, aunque incrementa el coste de la cirugía.


Cada año, en Estados Unidos, se les diagnostica cáncer endometrial a más de 40.000 mujeres. El tratamiento incluye la extirpación del útero o histerectomía. Al mismo tiempo, se extirpan los nódulos linfáticos para determinar el estadio del cáncer y si se necesita iniciar otro tratamiento.

El equipo del Florida Cancer Institute, en Estados Unidos, revisó ocho estudios publicados sobre casi 1.600 pacientes tratadas con una histerectomía y extirpación de nódulos por cirugía abierta, cerrada (laparoscópica) o asistida por robot.

La cirugía robótica es similar a la laparoscopia, sólo que los instrumentos y las cámaras están integradas a brazos robóticos que el cirujano controla a través de una consola. El equipo robotizado proporciona mejor visión tridimensional, mayor rango de movilidad y movimientos más intuitivos a menor escala, aunque ello incrementa en miles de dólares el coste de la cirugía.

Según la revisión, las cirugías mínimamente invasivas realizadas con la mano humana o con asistencia robótica tuvieron la misma duración y la misma hospitalización posquirúrgica. Pero los pacientes perdieron la mitad de sangre con la cirugía robotizada que con la laparoscopia tradicional.

Ambas técnicas mínimamente invasivas prolongaron la cirugía más que la técnica abierta. Pero también acortaron la hospitalización y, además, la cirugía robótica redujo la pérdida de sangre. También, la cantidad promedio de nódulos linfáticos extirpados fue la misma con la técnica robotizada y abierta, lo que sugiere que ambos enfoques incluyen la misma precisión profesional para determinar el estadio del cáncer endometrial. Así, la cantidad de complicaciones fue la misma con los tres métodos, según publicó Obstetrics & Gynecology.

"El robot no reduce los errores humanos, pero facilita la cirugía", dijo el Dr. Tommaso Falcone, de la Clínica Cleveland, de Ohio, Estados Unidos. "La robótica aumenta la posibilidad de realizar una histerectomía por vía laparoscópica. Pero si el cirujano es lo suficiente habilidoso como para realizar la cirugía laparoscópica sin el robot, los resultados serán los mismos", agregó.

Una de cada tres mujeres recurre a la fitoterapia durante la menopausia

GINECOLOGÍA

Una de cada tres mujeres recurre a la fitoterapia durante la menopausia

JANO.es · 17 Diciembre 2010 00:10

El 35% de las mujeres con menopausia ha utilizado alguna vez un tratamiento a base de plantas medicinales para los sofocos, siendo sobre todo las mujeres de 40 a 55 años y las de mayor nivel de estudios las que muestran una mayor preferencia por la fitoterapia, según los resultados del Estudio MUMENESP, diseñado por la Sociedad Catalana de Obstetricia y Ginecología (SCOG), con los auspicios de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM). 
Las mujeres de 40 a 55 años y las de mayor nivel de estudios son las que muestran una mayor preferencia por estos tratamientos, según una encuesta.


En total, han participado 3.022 mujeres de toda España y 162 ginecólogos investigadores, observando que hay comunidades autónomas donde existe un mayor consumo de estos productos, como Aragón, Madrid, Baleares y Catalunya. En Castilla-La Mancha y La Rioja, por contra, el uso de la fitoterapia es menor.

Además, esta investigación analiza la opinión de las mujeres sobre la información que tienen respecto a las terapias disponibles para tratar aquellos síntomas y trastornos asociados a la menopausia. Cuatro de cada diez consultadas (39%) creen que no tienen información (19%) o que la que tienen es escasa (20%).

Por comunidades, las mujeres de Castilla La Mancha (44%), Extremadura (25%) y Galicia (25,7%) son las que se consideran menos informadas sobre tratamientos para los síntomas y trastornos asociados a la menopausia, mientras que las encuestadas de Madrid (74,9%), País Vasco (72,1%), Aragón (71,3%) y Baleares (70,4%) son las que tienen información en mayor porcentaje.

Frente a esta situación, el presidente de la AEEM, Dr. Rafael Sánchez Borrego, afirma que "el tratamiento debe ser, además de individualizado, decidido no sólo por el médico sino que éste debe consultar con la mujer para saber qué terapia puede ser la mejor en cada caso".

"Normalmente, cuando elegimos un tratamiento sin conocer la opinión de la mujer nos equivocamos porque no sabemos qué síntomas son los que empeoran en mayor medida su calidad de vida y qué terapias le son más cómodas o menos molestas", ha explicado.

La decisión de mi madre

La decisión de mi madre

Juan Pablo Beca, Mila Razmilic y Lorna Luco
Facultad de Medicina Clínica Alemana, Universidad del Desarrollo, Santiago de Chile
16 Diciembre 2010
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Exposición del caso
María Eugenia es una viuda de 60 años, con un lupus eritematoso diseminado de muchos años de evolución, con recurrencias progresivamente más severas. Tiene, además, una enfermedad celíaca no bien controlada y un deterioro físico avanzado. Permanece hospitalizada en sopor superficial, muy desnutrida, con reagudización del lupus y lesiones de piel y mucosas sangrantes.
Su estudio demostró una insuficiencia renal progresiva que hoy presenta una leve mejoría. Sin embargo, tiene signos de encefalopatía y alta probabilidad de necesitar apoyo de diálisis renal que le permita comenzar un proceso largo para recuperar su salud. El equipo médico manifiesta que la paciente rechaza tratamientos de manera reiterativa.
María Eugenia ha sido una persona inteligente, exitosa en su vida y muy independiente. Vive sola con ayuda doméstica y tiene el apoyo de su hija y uno de sus hermanos. Es evidente que la condición de María Eugenia, tiene un impacto sobre su familia y por lo tanto resulta necesario discutir las decisiones sobre su futuro.
Andrea, única hija de María Eugenia, se enfrenta a una de las decisiones más difíciles, no sólo para ella como familiar directo, sino para cualquier persona. La duda es hasta qué punto se deben respetar los deseos de un ser querido en etapa terminal y los posibles límites del derecho que cada uno tiene para rechazar tratamientos cuando está en juego su vida.
El difícil trance de Andrea
“Yo creo que hay que luchar por la vida, pero considero que no hay que forzar la vida. Mi mamá comparte mis creencias… Es de noche y tengo miedo de tomar decisiones erroneas, siento aprensión por el mañana y sobre todo, incertidumbre por María Eugenia Amenábar, mi madre.
A sus 60 años espera la muerte como quien espera a un amigo lejano, un amigo a quien conoce desde siempre, pero al que aguarda con esa reserva que crea la distancia. Tengo nostalgia del ayer, de su sonrisa segura y de la autonomía que proyectaba al caminar. Hoy sólo quedan sombras de lo que fue, como una acuarela mojada por la lluvia, como una foto un poco velada. Detrás de su boca ahora ulcerada, su piel rasgada por la enfermedad y su cuerpo macilento, quedan pequeños vestigios de la grandeza de antaño.
Los doctores dicen que posiblemente necesite apoyo de diálisis renal y que este último brote de lupus fue de gran impacto, pero podría recuperarse de él. Aun así, ella se niega terminantemente a recibir tratamientos mayores y diálisis. Yo le he prometido respetar su voluntad, aunque no la comparta o me duela. Y sin embargo hoy dudo, no porque cuestione su discernimiento ni porque desconfíe de su criterio o de la lucidez con la que cada día responde a la misma pregunta, sino porque, a final de cuentas, su rotunda negativa culminará en un eterno adiós”.
Amor que trasciende más allá de la muerte
“Hace ya 2 días que no puedo verla, aunque en realidad es ella la que no quiere verme. Insiste en que los doctores hablen con Fernando, su hermano, pues piensa que él tiene un mejor entendimiento de su voluntad. Así me lo ha dicho ella y yo también lo creo. Y es que debe de existir entre ellos algún acuerdo tácito, un secreto compartido, algo que lo convierte en un mejor representante de su voz, aun cuando legalmente esto me corresponde.
Hoy la visitó el neurólogo, el Dr. Rebolledo, y de lo que conversamos entendí que se encontraba lúcida pero que sus respuestas en muchas ocasiones parecían confusas y ambiguas, como si de alguna manera fuese consciente de sus olvidos, que intenta enmascarar con evasivas. Parece estar desorientada en el tiempo y esto la convierte en una paciente que, según los médicos, no está en condiciones de tomar decisiones sobre su tratamiento.
No puedo negar que me siento tentada de declarar a mi madre incapacitada y asumir la responsabilidad de mantenerla con vida. Es mi madre, la quiero, la quiero viva, la quiero ahora, la quiero siempre… pero, debo respetar lo que ella expresó cuando no tenía comprometido su discernimiento. Si ella no quería que le aplicasen medidas extraordinarias, debo respetar su decisión.”
Un epílogo en paz
“Ayer, después de 3 días, después de tanto esperar que quisiera verme y de haberme resignado a la idea de un adiós en su ausencia, de un adiós a distancia… por fin pude verla. El Dr. Borquez, que ha estado con nosotros a lo largo de todo el proceso, salió al pasillo y se me acercó, con una expresión que ahora recuerdo muy significativa, pero que en ese instante me pareció de una impenetrabilidad total. Me miró y me dijo que mi madre le había pedido que entrase a verla. Mi estómago y corazón dieron un brinco. Accioné la manilla con mis manos temblorosas y entré. Estaba lúcida, me sonrió, logró comunicarse conmigo y yo pude expresarle la intensidad con que siempre la he querido. Casi sin palabras nos dijimos mucho, nos reconciliamos y quedamos en paz.
Y ahora estoy aquí. Vuelve a ser de noche y mamá ha muerto. Ha muerto tranquila y sin dolor. Tuvo un infarto de miocardio y decidimos con los especialistas que no fuese trasladada a cardiología para estudio y posible intervención coronaria. Asumí que no tenía sentido prolongar lo inevitable. ¿Qué ganaríamos sometiéndola a procedimientos que simplemente prolongarían su vida durante unos minutos cansados, minutos que ya hace tiempo que habían declarado una sentencia? Estuve con ella hasta el último instante, a su lado, como no estuvimos en años. Es de noche y creo que ésta fue la mejor despedida definitiva.”
Análisis bioético
El caso de María Eugenia, además de conmover por su profunda repercusión y significación humana, permite analizar diversos aspectos desde una perspectiva bioética y de esta manera aprender a través de él.
Un primer tema es la justificación ética de limitar tratamientos en una situación clínica como ésta, permitiendo de esta manera el fallecimiento por enfermedad, como ocurre ante cuadros clínicos irrecuperables en enfermos que están ya iniciando su proceso de morir. Se decide la abstención o suspensión de tratamientos, con el fundamento de la futilidad de las medidas y la necesidad de evitar la prolongación del sufrimiento de acuerdo con el deber de no maleficencia. Pero, en este caso, no se trataba de una situación completamente irreversible, sino de una enfermedad crónica reagudizada, con la aparición de una nueva condición clínica con indicación de diálisis renal de duración posiblemente indefinida. Por lo tanto, en este caso el fundamento no es la futilidad sino más bien la proporcionalidad de tratamientos, en relación a su coste existencial para la paciente y a la alta probabilidad de deteriorar aún más su ya comprometida calidad de vida.
Para decidir la limitación de tratamientos, absteniéndose de conectar a diálisis y de reanimar ante un eventual paro cardiorrespiratorio, se hacía necesario conocer muy bien la voluntad de María Eugenia. El fundamento era respetar el principio de autonomía. Si bien ella manifestó en esta hospitalización su rechazo a más tratamientos, su estado de conciencia estaba parcialmente comprometido. Para algunos, esta condición llevaría a la obligación de tratarla, al menos hasta que recuperase su capacidad de decisión. Sin embargo, ello implicaría desconocer su voluntad, aunque después se discutiese nuevamente la decisión. La otra alternativa es validar lo expresado por la paciente sobre la que se conocen sus criterios previos, lo cual sería posible si se contara con un testamento vital o documento de directrices anticipadas. Estos documentos, como habitualmente ocurre en nuestro medio, no existían. La única manera de conocer su voluntad previa era entonces a través de quienes más conocían a la enferma: preguntarles qué opinaría ella si estuviese totalmente lúcida. Entre quienes más la conocían, en este caso estaba su hermano y su única hija, a quien le correspondía legalmente representar a su madre. Al decir ella que se veía en la difícil situación de ser “la voz de su madre” basó su opinión no sólo en su apreciación y en el hecho que su madre había dicho antes que no quería medidas extraordinarias, sino también en el tío que había sido siempre un apoyo cercano en todas las decisiones de María Eugenia. Un aspecto relevante y difícil en las decisiones subrogadas es que los criterios del enfermo y de quien lo subroga pueden diferir por razones de valores, creencias, temores o intereses. En este caso Andrea expresó con particular claridad y honestidad que ella sería la voz de su madre, intentando respetar su voluntad aunque no estuviese de acuerdo con ella: “le he prometido respetar su voluntad, así no la comparta o me duela”.
Pocas veces se llega a conocer de manera precisa la voluntad del enfermo cuando es expresada por familiares subrogantes y además, frecuentemente, hay poca unidad de criterios entre ellos. Pero aun así, una buena relación clínica no puede ser puramente autonomista y traspasar la responsabilidad de las decisiones al enfermo o a quien lo represente. Hoy intentamos llegar a un modelo de toma de decisiones compartidas en la cual el médico asume la responsabilidad de las indicaciones clínicas y de su completa información, y el paciente o sus familiares asumen la responsabilidad de su aceptación o rechazo. Este modelo, teóricamente fácil de comprender, implica un difícil proceso de diálogo y deliberación entre profesionales y familiares para poder considerar el contexto particular de cada caso, los valores en juego, los naturales miedos e inseguridades, así como las esperanzas del enfermo y de los subrogantes. Aquí tienen una especial responsabilidad los médicos tratantes, especialistas y consultores cuyo rol es orientar y acompañar a quienes deciden, otorgándoles el debido apoyo emocional. En este rol de guía para lograr decisiones compartidas que respeten la voluntad del enfermo es importante distinguir los criterios propios del subrogante y si ellos pueden diferir de los del enfermo, lo cual en este caso dejó muy en claro la hija. Otras formas de apoyo son también necesarias, de acuerdo a cada caso, en los planos sociales, psicológicos y espirituales.
Otro tema relevante en las decisiones clínicas en el caso que se comenta es la calidad de vida. El concepto de calidad de vida es esencialmente subjetivo y también evolutivo a lo largo del tiempo y de la experiencia personal de cada persona. Si alguien expresa que cree no ser capaz de vivir con determinadas limitaciones está probablemente demasiado influido por el temor a vivir en esas condiciones. Es lo que ocurre, por ejemplo, frente al riesgo de quedar con secuelas motoras después de un cuadro agudo o un accidente. Pero es diferente la situación de los enfermos que llevan ya mucho tiempo en condiciones de dependencia de tratamientos o cuidados, sin poder cumplir sus planes personales y tolerando además síntomas graves que responden escasamente a la medicación. En estas condiciones los enfermos saben más que los médicos y otros profesionales sobre su calidad de vida personal. María Eugenia, por así decirlo, era la única experta en su calidad de vida y por eso sólo ella podía tomar legítimamente la decisión de abstenerse de tratamientos al considerar que seguir viviendo así sería peor que dejar de vivir. Para respetar significativamente la autonomía, a los profesionales y a la hija les correspondía comprobar que su decisión fuese coherente con los valores que había expresado y demostrado a lo largo de su vida. De esta manera las decisiones clínicas son a la vez decisiones morales asumidas por todos los agentes de decisión que participan en cada caso.
El final de la vida de esta paciente reafirma uno de los fines de la medicina, que es favorecer una muerte en paz. Es un proceso complejo, diferente en cada caso, no sólo por las variadas condiciones clínicas, sino muy especialmente por los contextos familiares o sociales, por las diferentes vivencias desde la fe, las dudas y los legítimos temores ante la muerte personal o de los seres más cercanos. Favorecer una muerte en paz implica limitar tratamientos invasivos o extraordinarios, abstenerse de probar nuevas opciones, a veces suspender medidas de soporte vital para evitar la obstinación terapéutica y la prolongación de la agonía y del sufrimiento. Frente a estas decisiones de abstención o suspensión de tratamientos surge frecuentemente la duda de si se está, de alguna manera, provocando la muerte. Sin embargo es importante tener muy claro que la muerte se produce por la enfermedad y sus complicaciones. La limitación se decide por la futilidad de algunos tratamientos o por la desproporción entre los beneficios posibles y los esfuerzos y costes existenciales para el enfermo. Limitar tratamientos, al igual que la necesaria sedación en muchos casos, no busca producir sino permitir la muerte, lo cual constituye una sustancial diferencia moral. Pero limitar tratamientos no significa una forma de abandono del enfermo sino, al contrario, aumentar su cuidado optimizando la sedo-analgesia, el control de algunos síntomas, el acompañamiento y el apoyo global a la familia.
Finalmente, ante el caso de María Eugenia cabe agradecer, como debiéramos hacerlo en cada experiencia clínica que nos enseña algo nuevo, lo que ella y su hija mostraron al tomar decisiones prudentes, fieles a los valores y expresiones previas de voluntad, permitiendo que su muerte ocurriese en paz y de una forma que podría calificarse como tan delicada como seguramente fue su vida.



BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA
Beca JP, Ortiz A, Solas S. Derecho a morir: un debate actual. Rev Med Chile. 2006;133:601-6. Disponible en  http://medicina.udd.cl/centro-bioetica/publicaciones/publicaciones-en-revistas/
Grayling AC. The right to die. The moral basis of the right to die is the right to good quality of life. BMJ. 2005;330:79.
Instituto Borja de Bioetica. Hacia una posible despenalización de la eutanasia. Bioetica&Debat. 2005;XI:1-7. Disponible en http://www.bioetica-debat.org/contenidos/b&d/bioetica39esp.pdf
Simon Lorda P, Barrio MI, Alarcos FJ, Barbero J, Couceiro A, Hernando P. Ética y muerte digna: propuesta de consenso sobre un uso correcto de las palabras. Rev Calidad Asistencial. 2008;23:271-85. Disponible enhttp://bioetica.udesarrollo.cl/html/documentos/documentos/uso_correcto_palabras.pdf

Tecnologías de la Información y la Comunicación: herramientas esenciales para mejorar la sanidad

Tecnologías de la Información y la Comunicación: herramientas esenciales para mejorar la sanidad

Pedro Artigas


16 Diciembre 2010
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Vivimos en un mundo donde la informática ha alcanzado la categoría de imprescindible para muchas de nuestras actividades. Teniendo en cuenta que los servicios sanitarios se encuentran entre los servicios públicos que mayor incidencia tienen en la vida de los ciudadanos y que existe una permanente demanda social para mejorar la asistencia, es fácil sumar dos más dos para concluir que las nuevas tecnologías desempeñan un papel esencial para mejorar múltiples aspectos de nuestra sanidad.
La idea de que las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) ayudarán a la mejora de la sanidad pública está cada vez más extendida en todos los sectores implicados. Tal como concluía el informe “Las TIC en el Sistema Nacional de Salud: El Programa Sanidad en Línea”, que se publicó el pasado año, estas tecnologías constituyen un elemento clave para mejorar la gestión, optimizar la utilización de los recursos, mejorar el control del gasto sanitario y, en consecuencia, ofrecer mejores servicios a la sociedad”.
“El principal reto de las TIC es que se pongan al servicio de la protección de la salud.”
Tal como explica Carmen Moya, directora de la Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud (SNS), “entre las prioridades expresadas por la Comisión Europea en el marco estratégico 2010, cabe destacar el desarrollo de nuevos servicios públicos en línea mejores, más accesibles, rentables y que favorezcan la mejora de la calidad de vida”. En esta línea, el Gobierno de España elaboró en 2005 un plan estratégico que, bajo el nombre “Avanza: Plan para el Desarrollo de la Sociedad de la Información y de Convergencia con Europa y entre nuestras Comunidades Autónomas”, pretende acelerar el desarrollo de la Sociedad de la Información en España. “El Ministerio de Sanidad, consecuentemente —continúa Carmen Moya—, incluyó entre las grandes áreas de actuación del Plan de Calidad para el SNS la utilización de las tecnologías de la información para mejorar la atención sanitaria a los ciudadanos”.
Sanidad en Línea
En el ámbito sanitario el Plan Avanza se está desarrollando a través del programa Sanidad en Línea, en el que “el Gobierno de España, a través de acciones conjuntas de los ministerios de Sanidad Política Social e Igualdad y de Industria, Turismo y Comercio, ha realizado una inversión en las comunidades autónomas y en los servicios comunes del SNS de 141 millones de euros en el período 2005-2008 y de 101 millones en el período 2009-2012”, explica Moya.
Sanidad en Línea ofrece a las comunidades autónomas, mediante convenios específicos bilaterales de carácter voluntario, la oportunidad de impulsar el uso de las nuevas tecnologías en el ámbito de la sanidad. En este sentido, la idea consiste en toda una serie de proyectos que constituyen la base para el intercambio de información clínica, y comprende la implantación de infraestructuras básicas, servicios y herramientas de gestión. Los objetivos fundamentales son la creación de servicios sanitarios en línea que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos e incrementen la eficiencia del sistema de salud, el intercambio de información administrativa y clínica entre los servicios de salud regionales, la implantación de la receta electrónica y la historia clínica electrónica —también conocida como digital o informatizada—, y todo sobre la base del sistema interoperable de la tarjeta sanitaria como sistema de identificación individual del paciente.
Primeros resultados positivos
El informe “Las TIC en el Sistema Nacional de Salud: El programa Sanidad en Línea” se presentó en febrero de 2009. Ha pasado tiempo desde entonces, más aún teniendo en cuenta que los datos que recoge ese documento eran de 2007, pero la conclusión general fue positiva.
Señalaba que los servicios sanitarios habían alcanzado por entonces un alto grado de informatización. El 96% de los centros de salud disponía de soluciones informáticas para facilitar el trabajo de los médicos de familia y los pediatras. En el 97% de las consultas realizadas en el primer nivel asistencial los médicos consultaban la historia clínica, registraban el resultado de la consulta y prescribían la medicación utilizando sus ordenadores. En cuanto a los centros hospitalarios, también el 97% disponía de sistemas de información para la gestión de admisiones, camas, agendas y citas de consultas externas.
Era de destacar que se había ampliado significativamente el nodo central del SNS, lo cual constituye uno de los principales logros entre las iniciativas desarrolladas por el Ministerio de Sanidad, en colaboración con el de Industria, y puestas en marcha por Red.es, entidad pública empresarial dependiente de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información. “El proyecto permite dar soporte al futuro intercambio seguro de datos clínicos y de salud en el conjunto del sistema sanitario”, citaba el informe.
Entre los aspectos menos positivos, el documento resaltaba uno de los problemas que lastra nuestra sanidad desde siempre: la falta de comunicación entre la atención primaria y la especializada. “A día de hoy —decía el documento—, la historia clínica está unificada sólo en el ámbito de la atención primaria de cada servicio autonómico de salud. Los hospitales tienden a ser islas autocontenidas y las consultas de especialidad extrahospitalarias, especialmente las que se prestan en ambulatorios, permanecen en un estadio primitivo de utilización de las TIC”.
El informe destacó asimismo “el bajo aprovechamiento de las posibilidades que la historia clínica informatizada ofrece para automatizar procesos, desburocratizar consultas y simplificar los trámites administrativos”. Por otro lado, señalaba que la receta electrónica estaba extendida en pocas comunidades autónomas, y que algunas en la que figuraba “en proceso de implantación” la ofrecían sólo a una proporción ínfima de la población.
No obstante, y con datos más recientes, se advierte que ya hay buena parte del camino recorrido. Un ejemplo es que la implantación de la tarjeta sanitaria ya se ha completado. “El primer objetivo de Sanidad en Línea ha sido la incorporación de todas las comunidades autónomas a la base de datos común de tarjetas sanitarias del SNS —apunta Carmen Moya—, de manera que la información administrativa de cada ciudadano se gestione coordinadamente. Cada ciudadano tiene asignado en esa base de datos un código personal, único y vitalicio, para el conjunto del SNS, que nos va a permitir identificarlo siempre de la misma manera y asociar toda su información clínica para que ésta pueda ser consultada en el conjunto del sistema sanitario.” En la actualidad ya se encuentran todas las comunidades autónomas integradas en la base de datos común del SNS y están gestionando juntas la información asociada a la tarjeta. Algo más de 44 millones de personas ya tienen el código de identificación personal único del SNS, y el objetivo es que en 2011 se incorporen también las Mutualidades del Estado.
En otros temas, caso de la receta electrónica, la historia clínica electrónica o la cita médica por internet, aún queda camino por andar y mucho dinero que invertir. Además, tenemos un sistema sanitario formado por servicios de salud de 17 comunidades autónomas que, en el ámbito de las TIC, funcionan a distintas velocidades.
Receta electrónica
Tres comunidades autónomas —Andalucía, Baleares y Extremadura— tienen ya implantada la receta electrónica, mientras que en el resto se están desarrollando distintos proyectos para pilotar su funcionamiento y puesta en marcha, comenta Carmen Moya.
La responsable funcional de la aplicación de la receta electrónica en Baleares, que fue una de las comunidades pioneras, es María Asunción Boronat, farmacéutica adjunta al Servicio de Farmacia de Servicios Centrales del Ibsalut. “El proyecto de receta electrónica (RELE) comenzó en enero de 2006 —recuerda—. La implantación se inició con una fase piloto en las islas de Ibiza y Formentera, y la primera prescripción y dispensación electrónica se realizó el 18 de septiembre de 2006.” La fase final, consistente en extender la receta electrónica a todos los pacientes, comenzó en noviembre de 2008 y el objetivo es que este mes de diciembre de 2010 esté completada la transición desde una situación mixta en la que coexisten la receta electrónica y la receta impresa a un escenario en el que predomine la modalidad electrónica, reservando la receta impresa sólo para situaciones excepcionales.
“Actualmente —apunta Boronat— el servicio de receta electrónica está completamente operativo en toda la red asistencial de atención primaria (57 centros de salud y 101 unidades básicas de salud), en toda la red de oficinas de farmacia de Baleares (419 oficinas de farmacia) y en el 85% de los servicios hospitalarios de los 10 hospitales públicos de la comunidad.”
Las ventajas de esta herramienta son diversas y extensivas a todas las partes implicadas en la asistencia. Para las propias administraciones “aporta ventajas en la gestión de la prestación farmacéutica y en la gestión asistencial del sistema sanitario —dice María Asunción Boronat—. Concretamente, permite la integración del sistema de prescripción y dispensación con los sistemas de información sanitaria, permitiendo obtener información en tiempo real de los procesos de la prestación farmacéutica, y facilitando la gestión y el análisis de la misma. Mejora la gestión de la prestación farmacéutica promoviendo la prescripción por principio activo y la dispensación de los medicamentos de menor coste, preferentemente genéricos. Asimismo, simplifica los procedimientos de facturación y mejora la gestión asistencial, reduciendo la frecuentación al centro de salud, puesto que el sistema permite la prescripción de medicamentos a pacientes crónicos para un mayor período, lo cual reduce el tiempo que consume la mera generación de recetas, tanto para el paciente como para los profesionales sanitarios”.
También aporta claras ventajas a los ciudadanos. “En el caso de los pacientes —destaca Boronat—, facilita el acceso a la medicación, incluyendo los medicamentos de visado; evita la acumulación innecesaria de medicamentos, promoviendo un uso más racional, ya que el paciente puede recoger la medicación según sus necesidades; y aporta seguridad, al disminuir errores en el circuito de prescripción-dispensación, puesto que la misma información está disponible online para todos los profesionales que atienden al paciente”.
Sobre este punto, Carmen Moya comenta que el objetivo es que la utilización de la receta electrónica se realice “con criterios de interoperabilidad en todo el país, de modo que el paciente pueda retirar los medicamentos prescritos por su médico desde cualquier farmacia española sin necesidad de acudir a la consulta de un médico del lugar donde se encuentre de vacaciones o de paso. Esto es especialmente relevante para pacientes crónicos, pues permite al médico dejar prescritos a su paciente los medicamentos por un plazo largo de tiempo y éste puede retirarlos en cualquier farmacia con una determinada periodicidad en función del tratamiento que sea”.
Los beneficios se extienden asimismo a los profesionales sanitarios. En el caso de los médicos, según María Asunción Boronat, “permite ofrecer una prescripción asistida que incluye posologías predefinidas para la mayoría de medicamentos e incorpora chequeos de interacciones, alertas de duplicidades, acceso a monografías del medicamento. Además, permite la integración con sistemas de información sanitaria como la tarjeta amarilla; presenta información al médico de las dispensaciones realizadas; aplica el cálculo automático del tamaño de envase y de la especialidad a dispensar más eficientes, y desburocratiza las consultas al no ser necesaria la impresión de recetas”.
En cuanto a los farmacéuticos, subraya que “les ofrece como ventajas un mejor control de las dispensaciones realizadas y permite la aplicación online de normativa. Asimismo, permite la integración con sistemas de información como tarjeta amarilla, libro de contabilidad de estupefacientes y libro recetario oficial, etc. Por primera vez, hace posible que el farmacéutico pueda acceder a la historia farmacoterapéutica del paciente, lo que en un futuro próximo posibilitará la incorporación de las intervenciones de atención farmacéutica a la historia clínica. Finalmente, proporciona la oportunidad de incorporar las oficinas de farmacia a una plataforma tecnológica corporativa colegial que permite la interconexión de estas oficinas a una red de comunicaciones común, con posibilidad de acceder a otros servicios telemáticos”.
La aceptación por parte de los ciudadanos ha sido sobresaliente, pues los resultados que se desprenden de la encuesta de satisfacción realizada durante la fase piloto en esta comunidad autónoma mostraron una elevada aceptación del servicio: un 83% de los pacientes prefería la receta electrónica, a un 10% le resultaba indiferente y sólo un 7% prefería la receta impresa.
Historia clínica electrónica
Del mismo modo que con la receta electrónica, en la implantación de la historia clínica electrónica es objetivo fundamental que “incorpore los elementos necesarios para que exista interoperabilidad en todo el SNS, es decir que la información esté técnicamente accesible siempre que haga falta para la atención sanitaria a una persona”, indica Carmen Moya.
El informe sobre las TIC de 2009 mostraba que, en el momento de su publicación, 8 comunidades autónomas —Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, País Vasco, Baleares, Navarra y Cataluña— habían finalizado la implantación de la historia clínica electrónica integrada en sus centros de salud. El resto se encontraban inmersas en diferentes proyectos orientados a extenderla en sus respectivos centros de atención primaria.
“En cada comunidad autónoma el desarrollo y uso de la historia clínica electrónica avanza a ojos vista —comenta la directora de la Agencia de Calidad—. Sin embargo, en el ámbito del SNS puede decirse con satisfacción que se ha avanzado en aspectos estratégicos muy relevantes. Un hecho importante es que se han aprobado unos contenidos comunes para todo el SNS en los informes clínicos que se generan, de manera que todos los profesionales sepan qué tipo de datos van a encontrarse, sean estos informes producidos en un centro, hospital o servicio de salud cualquiera. Para ello se ha trabajado con 30 sociedades científicas sanitarias, con las que igualmente se acordó cómo y de qué manera se iba a acceder al uso de los datos por parte de los profesionales sanitarios y también por parte de los ciudadanos. Para esto último colaboraron además sociedades del campo del derecho sanitario y la bioética, así como asociaciones de representación ciudadana. Las propuestas que se consensuaron con todos ellos fueron posteriormente analizadas y debatidas con las comunidades autónomas y se plasmaron en el proyecto de HCD-SNS, aprobado por el Consejo Interterritorial.”
De hecho, fue en septiembre de este año, a propuesta de la entonces ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez, cuando el Consejo de Ministros aprobó el Real Decreto por el que se aprobó el conjunto mínimo de datos de los informes clínicos en el SNS. Según Jiménez, con esta norma se hacía posible el uso de la historia clínica por parte de todos los centros y dispositivos asistenciales del sistema sanitario, mediante el intercambio telemático de información: “Esto agilizará la asistencia sanitaria y se ganará en seguridad, ya que sabremos, además de sus datos de afiliación, si un paciente tiene algún tipo de alergia, las últimas pruebas diagnosticas que se ha hecho, que tratamientos recibe, etc.”.
Según informó Sanidad el pasado verano, la historia clínica electrónica estaba presente en el 38% de los centros de salud y el 70% de los hospitales de España. Está claro que unas comunidades han sido mucho más lentas en el proceso que otras y, en cualquier caso, existe la necesidad de establecer un plan de despliegue conjunto, apoyado de manera fundamental en el programa Sanidad en Línea 2, dotado con 195,2 millones de euros para el período 2009-2012. “En el momento actual —subraya Carmen Moya— se está iniciando un despliegue en las comunidades autónomas con el objetivo de alcanzar una importante extensión antes de finales de 2012.”
La visión del médico
El Dr. Manel Borrell, médico de familia del EAP Sarrià (Barcelona), explica que la historia clínica electrónica se implementó en su centro de salud en 2003, con el planteamiento desde la organización de que todos los proyectos deberían tener el beneficio del paciente como objetivo fundamental. Desde el punto de vista del médico, entre las ventajas que ofrece la historia clínica electrónica destaca el “mayor orden y accesibilidad al contenido de la historia clínica, la posibilidad de evaluación de la actividad asistencial para la toma de decisiones y la planificación de la actividad en base epidemiológica e individual, o la posibilidad de compartir información con otros servicios que atienden al paciente —atención especializada, laboratorio, pruebas de imagen, etc.—”.
También menciona que la historia clínica electrónica permite evitar la duplicidad o reiteración de pruebas complementarias entre niveles asistenciales, y señala que, “según la estrategia a seguir en el territorio, los sistemas de información podrían cambiar el compromiso del flujo de pacientes entre niveles asistenciales. Por ejemplo, las tecnologías permitirían que la atención primaria pueda intervenir en la gestión de agendas de la especializada y gestionarla según criterios acordados”.
Otras ventajas son que minimiza errores, con la adición en las aplicaciones de sistemas de ayuda a la prescripción y al manejo de determinadas situaciones clínicas, y permite el acceso directo a la historia clínica en la atención a pacientes que viven en áreas geográficas dispersas o en su domicilio, mediante la telemedicina. Asimismo, resalta la seguridad y confidencialidad, la posibilidad de trabajo en red —“con sus luces y sombras, por la dilución del compromiso con el paciente”—, y que el “uso de las nuevas tecnologías puede mejorar el control de las enfermedades y apoderar al paciente sobre intervención en caso de variaciones de su estado clínico”. Además, añade que la telemedicina puede ser útil para el diagnóstico del paciente no presencial.
En cuanto a sus ventajas para los pacientes, el Dr. Borrell menciona el hecho de que el ciudadano exigirá cada vez más que su proceso asistencial esté coordinado entre los diferentes agentes de salud. También se pueden utilizar las nuevas tecnologías como apoyo para que los pacientes accedan a la información acerca de los procesos que son de su interés, para obtener recordatorios automatizados en campañas de prevención dirigidas a la población —p. ej., SMS en la campaña de vacunación antigripal—, para recordar visitas o para acceder a la receta electrónica, “lo cual evita desplazarse al centro de salud para obtener una receta”.
Para las autoridades sanitarias también representa importantes ventajas. A juicio del Dr. Borrell, éstas “tienen la oportunidad de planificar y evaluar los servicios que se prestan de forma proactiva, adelantándose a las necesidades de la población”. Por otro lado, opina que “las autoridades sanitarias deberían exigir la estandarización de los indicadores de historia clínica y el buen uso y certificación de la codificación de los procesos”.
Como se ha comentado, el informe de 2009 sobre el programa Sanidad en Línea destacaba el bajo aprovechamiento de las posibilidades que ofrece la historia clínica electrónica para automatizar procesos, desburocratizar consultas y simplificar los trámites administrativos. Para el Dr. Manel Borrell, ello depende de la utilización y del diseño de procesos. “La informática es un instrumento al servicio de la estrategia que puede mejorar los procesos bien diseñados pero en cambio puede multiplicar los efectos adversos en caso de una incorrecta utilización. Al final podríamos llegar a descubrir que el culpable no ha sido el puñal sino la mano”, afirma. En su opinión, “el personal sanitario debe estar educado en el proyecto de informatización de forma global. La implementación de la informática no sólo consiste en la instalación de ordenadores y formar a profesionales para la utilización de una aplicación concreta”. Por último, considera que con la historia clínica informatizada es posible que no disminuya el número de consultas, pues eso depende en muchos casos de la oferta y otros factores, hasta incluso del estilo asistencial del profesional. No obstante, considera que “sí pueden mejorar los procesos que atendemos para, entonces, en algunos casos dejar de hacer lo que estamos haciendo y hacer lo que hay que hacer”.
Cita médica por internet
Las TIC ofrecen más posibilidades que las expuestas. Entre sus objetivos fundamentales también se cita “ofrecer en el SNS nuevos servicios de relación entre los ciudadanos y los profesionales: cita por internet, telemedicina y teleformación”. El informe de 2009 sobre el desarrollo del proyecto concluía que, en aquel momento, la cita previa online está “poco extendida y, sobre todo, se usa muy poco y sin explotar sus posibilidades”. Pero las cosas han ido mejorando. Carmen Moya señala que “los últimos datos disponibles nos indican que el servicio se encuentra implantado en los centros de salud de 11 comunidades autónomas y que el 86% de los ciudadanos españoles puede utilizar este servicio para pedir consulta en atención primaria. Además, el 97% de las consultas de los centros de salud disponen de una solución informática para facilitar la gestión clínico-asistencial de los médicos de familia y pediatras, caso de la historia clínica o la prescripción de recetas”.
En definitiva, quedan pasos que dar, pero el camino parece ser el adecuado, al menos desde la perspectiva de la administración. En declaraciones de Trinidad Jiménez realizadas el pasado mes de julio, “el modelo de sanidad digital español se está convirtiendo en un referente mundial que moverá en 2011 más de 200.000 millones de euros. Países como Estados Unidos y China ya se han interesado por él, algo que refleja una enorme oportunidad para apuntalar el aumento de la competitividad de las empresas españolas especializadas en nuevas tecnologías”.
OBJETIVOS FUNDAMENTALES DEL PROGRAMA SANIDAD EN LÍNEA
Sanidad en línea, incluido en el Plan Nacional de Calidad, se basa en 5 puntos claves:
1. Garantizar la identificación inequívoca de los ciudadanos en todo el Sistema Nacional de Salud (SNS) mediante la tarjeta sanitaria y la base de datos de población protegida del SNS.
2. Impulsar la historia clínica electrónica y posibilitar el intercambio de información clínica entre diferentes profesionales, dispositivos asistenciales y comunidades autónomas.
3. Impulsar la receta electrónica para su extensión en el SNS.
4. Ofrecer en el sns nuevos servicios de relación entre los ciudadanos y los profesionales: cita por internet, telemedicina y teleformación.
5. Garantizar la accesibilidad desde cualquier punto del sistema, la interoperabilidad y la explotación adecuada de la información.
 
PROYECTO EPSOS, HISTORIA CLÍNICA DIGITAL EN EUROPA
España y otros 11 países europeos participan en el proyecto epSOS (Smart Open Services for European Patients), una iniciativa de eHealth dirigida a desarrollar la infraestructura necesaria para que los profesionales y sistemas sanitarios de las naciones involucradas puedan compartir la información sanitaria de los ciudadanos, en particular la historia clínica y las prescripciones de medicamentos, de forma confidencial y en su propia lengua.
Se trata de un proyecto financiado por la Comisión Europea que se puso en marcha en 2008 y en el que participan España, Austria, Suecia, República Checa, Alemania, Dinamarca, Francia, Grecia, Italia, Países Bajos, Eslovaquia y Reino Unido.
Los responsables del proyecto declaran que facilitará la movilidad de los ciudadanos europeos, garantizará la seguridad de los pacientes, aumentará la eficiencia y la relación coste-efectividad de la asistencia transnacional, y permitirá proporcionar tratamiento médico de forma segura a escala nacional y europea.
Andalucía lidera uno de los grupos de trabajo de epSOS, concretamente el encargado de definir los servicios que debe prestar la receta electrónica.


Los expertos recomiendan tratar a los fumadores como pacientes debido al poder adictivo de la nicotin

TABAQUISMO

Los expertos recomiendan tratar a los fumadores como pacientes debido al poder adictivo de la nicotina

Carla Nieto. Madrid · 17 Diciembre 2010 11:28


El Foro sobre Tabaco o Salud, organizado por el Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social, analizó las repercusiones de la futura ley antitabaco.

“La mayoría de los ciudadanos desconoce la realidad de las consecuencias que tiene el consumo de tabaco en la salud. Además del daño que produce en el endotelio cardiovascular, está comprobado que el tabaco acelera el proceso de envejecimiento. Es muy importante, además, tratar a los fumadores como pacientes, teniendo en cuenta la gran dependencia a nivel cerebral que genera la nicotina.
Por otro lado, sería imprescindible potenciar el Consejo Médico Antitabáquico, ya que el 70% de los fumadores quiere dejar de fumar y el 40% hace un intento al respecto al año”, señaló el doctor Manuel de la Peña, presidente del Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social -centro colaborador de la OMS-, que ha celebrado recientemente el Foro sobre Tabaco o Salud, con la finalidad, según el experto, de poner de manifiesto la relevancia que va a tener la futura ley antitabaco. “El espíritu de esta ley debe ir encaminado a asegurar la salud de los ciudadanos y, por tanto, concienciar a la sociedad”.
Por su parte, el doctor Armando Peruga, coordinador del departamento de iniciativa libre del tabaco de la OMS, precisó la posición de este organismo respecto a dos ideas que subyacen a la aplicación de la nueva ley. “La primera es la hipotética hecatombe económica que ésta desencadenaría. Los estudios realizados por la OMS sobre el impacto económico de las políticas de ambientes libres de humo en el sector de la hostelería no han aportado ningún dato que demuestre un efecto negativo.
En cuanto a la segunda idea, la de que la supresión del área de fumadores colocaría a la hostelería española en desventaja frente a la europea, los datos demuestran que esto no es así: actualmente, 51 países en todo el mundo no disponen de área de fumadores; y 11 de los Estados miembros de la Unión Europea están libres de humo desde hace más de 15 años, lo que demuestra que España no está pasando por ningún tipo de legislación radical”.
En cuanto al contenido de la ley, Mª Ángeles Planchuelo, presidenta del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo (CNPT), señaló que ésta ya se gestó con algunas deficiencias como, por ejemplo, la regulación del consumo de tabaco en el sector de la hostelería. “Consideramos que en este punto la ley, que permite el consumo de tabaco en determinadas zonas, no protege a los trabajadores del sector de hostelería y tampoco a los usuarios; permite mantener la normalidad social del consumo del tabaco y ofrece una pésima imagen a los jóvenes. Desde CNPT pedimos una nueva ley sin letra pequeña, que no propicie las desigualdades y en la que se prohíba fumar en todos los espacios públicos. En este sentido, es importante que los representantes políticos demuestren su responsabilidad”.
Se estima que en España hay 12 millones de fumadores y que, además, se producen 600.000 muertes al año entre los no fumadores. Se calcula que el coste de financiar el tratamiento del tabaco alcanzaría los 46 millones de euros.

Identifican el área cerebral que produce el miedo

PSIQUIATRÍA

Identifican el área cerebral que produce el miedo

JANO.es · 17 Diciembre 2010 13:14


El descubrimiento podría mejorar el tratamiento del trastorno de estrés postraumático y otros trastornos de ansiedad.

Investigadores de la Universidad de Iowa en Estados Unidos han identificado la parte del cerebro que produce en las personas la sensación de miedo. El descubrimiento, que se publica en la revista Current Biology, podría mejorar el tratamiento del trastorno de estrés postraumático y otros trastornos de ansiedad.
Los autores del estudio investigaban en un paciente cómo la emoción del miedo depende de la región denominada amígdala. El paciente del caso de estudio tenía un raro trastorno que destruyó su amígdala y que le impedía sentir miedo ante estímulos como casas encantadas, serpientes, arañas, películas de terror incluso experiencias traumáticas de su vida que la pusieron en peligro.
El estudio confirma por primera vez que esta parte del cerebro es necesaria para desencadenar un estado de miedo en los humanos, aunque en los pasados 50 años se ha mostrado que tiene un papel clave en las reacciones de miedo en animales desde ratas a monos.
Nuevas estrategias terapéuticas
Daniel Tranel, responsable del estudio, señala que el descubrimiento podría conducir a nuevas intervenciones en el trastorno de estrés postraumático y los trastornos de ansiedad relacionados.
En el estudio, los investigadores observaron y registraron las respuestas del paciente durante la exposición a serpientes y arañas, durante una visita a una de las casas encantadas más aterradoras del mundo y mientras veía películas de miedo. El trabajo también midió la experiencia de miedo del paciente con un gran número de cuestionarios estandarizados que probaban diferentes aspectos del miedo, desde el miedo a la muerte al miedo a hablar en público. Además, durante un período de tres meses el paciente llevó un diario emocional informático en el que tasaba de forma aleatoria su nivel de miedo a lo largo del día.
En todos los casos, el paciente fue incapaz de sentir miedo y además, a diario se encontraba con numerosos episodios traumáticos que habían amenazado su vida pero que no le habían causado miedo.
"En conjunto, estos descubrimientos sugieren que la amígdala humana es un área clave del cerebro para desencadenar un estado de miedo. Aunque el paciente puede sentir otras emociones como felicidad o tristeza, es incapaz de sentir miedo. Esto sugiere que el cerebro está organizado de tal forma que una región específica está especializada en el procesamiento de una emoción concreta: el miedo", explica Justin Feinstein, director del estudio.


Current Biology (2010); doi:10.1016/j.cub.2010.11.042