jueves, 5 de mayo de 2011

Tormentas y calmas en internet, o la estrecha relación entre sobreinformación y prejuicio


El caparazón: Tormentas y calmas en internet, o la estrecha relación entre sobreinformación y prejuicio

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Posted: 03 May 2011 05:43 AM PDT
Se me tacha a menudo de optimista tecnológica. Y no deja de sorprenderme cómo se sigue sin valorar la importancia de la recuperación de la sociabilidad, algo demostrada y sobradamente importante para seguir viajando hacia un lugar mejor.
Internet nos aísla, nos convierte en seres deshumanizados, atados de forma permanente e irremediable a múltiples pantallas, incapaces ya de valorar lo bello de una puesta de sol…. dicen, con distintos tonos y palabras, algunos/as.
Cuando, como el viernes pasado después de unas “Xornadas” sobre Innovación educativa para la Xunta en La Coruña, gran parte del auditorio (como en muchas otras ocasiones y lugares, no es peor allí) aplaude ante argumentos como el anterior, no dejo de preguntarme…. ¿Qué parte de "Internet nos hace más libres" no he sabido explicar? ¿Porqué se sigue opinando así?
Hablé de la sociabilidad, de que las redes sociales suponen, en mi opinión y siguiendo desde razonamientos clásicos, como los de Hampton a los más actuales de Shirky, el retorno del tipo de poder ciudadano que se ha demostrado más importante a lo largo de la historia, el poder de la organización entre seres humanos.
Hablé también de ello en términos de recuperación de la comunidad, de un nosotros cada vez más amplio y desligado de lo geográfico. En términos de un capital social imprescindible para el bienestar psicológico de los seres humano, observábamos cómo los mass media, sobre todo la televisión como principal artífice de esas denominadas "Sociedades del simulacro" (Baudrillard), nos lo habían reducido a mínimas, sucedáneas expresiones.
Como muestra del excedente social histórico que hoy campa a sus anchas a través de las redes sociables y la arquitectura de la participación desde la que se construyen, vimos obras de arte colectivo como las de Whitacre:

You become the best singer in the world when you sing with the world, decía un comentario :)¿Recordáis las 200 y pico voces? Ahora son 2000….

Existe mucha investigación al respecto y la mostraba también allí. Especialmente interesante porque refleja el proceso natural de adopción de las ventajas de las TIC me parecía el estudio “Homenet” de Kraut (1998) que se cita frecuentemente como ejemplo de relación entre el uso de internet y el decremento del bienestar psicológico de la población.
Y es que, citado por Hampton en "La Sociedad red, una visión global" (2007), parece que posteriores réplicas del mismo estudio mostraban que los efectos de aislamiento, depresión, etc. de las TIC se producen solamente en un primer momento, de no dominio tecnológico de las herramientas y tienden a decrecer después. Lo que se observa entonces es todo lo contrario, lo que podríamos denominar incluso un efecto de hipersociabilización gracias a las TIC, observable en otra experiencia también ya mítica y digna de un post posterior, la de Netville.

Hoy quería centrarme en lo siguiente, en que la tecnocondría, el pesimismo tecnológico, el sentimiento apocalíptico sobre las TIC parece que van asociados al desconocimiento sobre su utilización. 
Me resulta interesante, así, recordar, citada también en el libro anterior y porque creo que puede ser una buena explicación de todo ello, la denominada Ley de Yerkes Dodson, que a algunos resultará familiar:
La Ley Yerkes-Dodson considera dos efectos: una relación en forma de U entre la excitación y la eficiencia de la actuación y una relación inversa entre el nivel óptimo de excitación para la realización de tareas y su dificultad. Cuando se enfrenta a la sobrecarga, los mecanismos humanos para hacerle frente se hacen más primitivos al menos de tres maneras:
1. Retorno a los comportamientos ancestrales y más dominantes. No es infrecuente que la resistencia sea acalorada, como empezábamos comentando en el post…
2. Las pautas de respuesta aprendidas más recientemente son las primeras en desaparecer.Primeras aproximaciones podrían, así, si no evitamos la sobreinformación, proporcionando herramientas de filtrado (atentos/as los especialistas o interesados en Entornos Personales de Aprendizaje o “Curación de contenidos”) resultar baldías.
3. Los estímulos novedosos son tratados como si fueran similares a los estímulos más antiguos. Similar a la negación, se traduciría en “Nada ha cambiado”, añado a efectos explicativos, con lo cual se bloquea la necesidad de aprender cosas nuevas.
En otras palabras, cuando se percibe una mayor necesidad de estar alerta a las condiciones actuales, la sobrecarga hace que la atención se centre en ideas preconcebidas.
¿Es eso lo que les pasa?
Porque si es así, solo una formación adecuada, que enseñe a navegar sin naufragar el mar de recursos que ofrece la web y se centre principalmente en evitar la sobrecarga informativa, en reconvertir la tempestad y el ruido que a veces percibimos en la web en asombro, calma y disfrute del conocimiento, nos librará de los prejuicios.

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