domingo, 2 de enero de 2011

La comunicación musical es una forma de empatía


La comunicación musical es una forma de empatía

La música provoca emociones, ¿pero cómo lo hace? Un estudio reciente llevado a cabo por científicos de la Florida Atlantic University de Estados Unidos ha revelado algunas de las claves neuronales que propician esta respuesta emocional. En primer lugar, nuestro cerebro es sensible a los matices de las interpretaciones, que sólo pueden ser aportados por sus intérpretes. Esta sensibilidad aumenta en función de la experiencia musical que se tenga. En segundo lugar, la música activa dos áreas cerebrales concretas: la red motora, que nos permite seguir el ritmo de la música; y el sistema de neuronas espejo, que hace de la comunicación musical una forma de empatía. Por Yaiza Martínez.
La comunicación musical es una forma de empatía
Es bien sabido que la música provoca emociones. Pero, ¿por qué algunas piezas e interpretaciones musicales nos conmueven, mientras otras nos dejan indiferentes? ¿Por qué los músicos deben pasar años perfeccionando la interpretación de los sutiles matices que pueden hacernos llorar?

Un equipo de científicos de la Florida Atlantic University (FAU), de Estados Unidos, ha conseguido ahora identificar los aspectos musicales clave capaces de causar emociones relacionadas con nuestra actividad cerebral.

Además, según publica la FAU en un comunicado, los investigadores han mostrado por vez primera los efectos de los matices de la interpretación musical en el cerebro, a tiempo real.

Expresiva y mecánica 

Edward Large y Heather Chapin, principales autores de la investigación, creen que los resultados obtenidos permiten explicar cómo las interpretaciones musicales activan los centros emocionales del cerebro.

Asimismo, afirman que la técnica empleada en su estudio propiciará la aparición de nuevas formas de análisis de las respuestas a la música y a otros estímulos emocionales.

Para la investigación, los investigadores registraron en primer lugar la interpretación musical de una pieza de Frédéric Chopin, realizada por un experto, en un piano computerizado (interpretación “expresiva”).

Después, los científicos sintetizaron una versión de esta misma pieza usando un ordenador, sin incluir en esta segunda versión los matices de la interpretación humana (interpretación “mecánica”).

Las dos versiones de la pieza de Chopin utilizada presentaban los mismos elementos musicales: melodía, armonía, ritmo, tempo y sonoridad, pero sólo la “interpretación expresiva” incluía las variaciones que los pianistas aplican para evocar respuestas emocionales en los oyentes.

Estudio en tres fases

Large y Chapin presentaron posteriormente estas dos versiones a un grupo de voluntarios con alguna afinidad con la música.

Mientras éstos escuchaban la pieza en ambas versiones, los investigadores analizaron su comportamiento y registraron imágenes de su actividad cerebral. Para ello, utilizaron la llamada tecnología fMRI, que consiste en un escáner que detecta los cambios en el flujo sanguíneo del cerebro, relacionados con la actividad neuronal de éste.

El experimento de escucha se realizó en tres fases. En la primera, los voluntarios informaron de sus respuestas emocionales al escuchar ambas versiones, y a tiempo real, a través de un programa informático especializado.

Inmediatamente después de evaluar sus emociones, los voluntarios fueron sometidos al análisis con fMRI, mientras volvían a escuchar ambas versiones de la pieza escogida. Al terminar esta fase, se les pidió a los participantes que volvieran a evaluar sus emociones en función de cada versión.

El estudio fue realizado en tres pasos para asegurar la consistencia entre la información facilitada por los voluntarios y los resultados obtenidos con el escáner de fMRI, explican los investigadores.

La comunicación musical es una forma de empatía
Experiencia y placer

La tecnología fMRI sirvió como herramienta clave para el análisis de aquellas áreas del cerebro que se activan como respuesta a la música. El análisis de la actividad cerebral estableció una comparación entre las respuestas neuronales a la actuación expresiva y las respuestas neuronales a la actuación mecánica; y también entre la actividad neuronal de los oyentes con mayor experiencia musical y los menos experimentados.

Por último, el análisis permitió comparar también los cambios de tempo de la interpretación musical con las activaciones neuronales de los oyentes, a tiempo real.

Los resultados obtenidos confirmaron la siguiente hipótesis: una interpretación expresiva llevada a cabo por un virtuoso pianista provoca gratificación y emociones, vinculadas con la actividad neuronal. Además, aquellos oyentes con mayor experiencia musical presentaron una actividad incrementada en los centros de emoción y recompensa del cerebro, en comparación con el resto de los participantes.

Según explica Large: “Los voluntarios que contaban con alguna experiencia musical no eran músicos profesionales, pero habían tenido alguna experiencia interpretando música, como cantar en un coro o tocar en un grupo”.

Los datos de la fMRI obtenidos sugieren, por tanto, que en los oyentes la experiencia musical está relacionada con una activación neuronal mayor al escuchar música.

Sin embargo, señala Large, a partir de estos datos no se puede establecer si dicho incremento en la activación neuronal está causado por la experiencia musical o si es el hecho de que algunas personas tengan una predisposición neuronal mayor a sentir placer con la música, lo que hace que busquen más que otras personas el tener experiencias musicales.

Una forma de empatía 

Además de estas comparaciones, los datos del escáner fMRI revelaron la actividad neuronal que provocan los matices de la interpretación musical, a tiempo real.

Estas activaciones neuronales se produjeron en las siguientes áreas del cerebro: la red motora cerebral, que se piensa sería responsable de nuestra capacidad de seguir el ritmo de la música, y el sistema de neuronas espejo.

Este sistema, que se activa cuando observamos a otros realizando cualquier acción, parece jugar un papel fundamental tanto en la comprensión como en la imitación de las acciones ajenas.

Según Large, “anteriormente, se había pensado que el sistema de neuronas espejo proporciona un mecanismo que permite a los oyentes sentir la emoción del intérprete, lo que haría de la comunicación musical una forma de empatía. Nuestros resultados respaldan esta hipótesis”.

Los científicos detallan en artículo publicado en la revista PlosOne las características y resultados de su estudio.

Robert Boyle, el perfecto pitoniso del S. XVII


Robert Boyle, el perfecto pitoniso del S. XVII

Robert Boyle.jpgSi pudiéramos traer de vuelta a nuestro tiempo al científico y químico irlandés del siglo XVII Robert Boyle, probablemente estaría encantado. Prácticamente todos sus deseos tecnológicos se ha hecho realidad.
Boyle fue uno de los fundadores de la Real Sociedad de Londres para el Avance de la Ciencia Natural, que en estas fechas organiza una exposición para conmemorar sus 350 años de existencia. Uno de los puntos fuertes de la exposición es la lista de predicciones que Boyle hizo en su tiempo, la mayoría de las cuales se han cumplido.
Entre ellas se incluye la prolongación de la esperanza de vida, así como la “recuperación de la juventud” o al menos algunas de las señales con las que soñaba el irlandés, como poder estrenar dientes nuevos o cambiar el color del pelo cano.
En la lista se incluye también: dominar el arte del vuelo, la creación de potentes fármacos que alteren o exalten la imaginación, estimulantes, potenciadores de la memoria y otras funciones, atenuadores del dolor, narcóticos que provoquen sueños inocentes, etc.
También predijo el trasplante de órganos – algo con lo que Boyle experimentó en su propio cuerpo. Su documento revela la clase de pensamiento avanzado que proponían los miembros de la Royal Society ya en los tiempos de su fundación.
Además, Boyle imaginaba dispositivos como nuestros GPS que pudieran darnos información sobre las longitudes que ocupamos, y también imaginó materiales ligeros aunque extremadamente duros con los que poder fabricar amaduras (nuestro kevlar).
¡Todo un visionario!

Paria, y por tanto europeo

Paria, y por tanto europeo

23 diciembre 2010 PRESSEUROP
Era preciso que el escritor holandés Arnon Grunberg se instalara en Nueva York para que empezara a sentirse europeo pues, entre los suyos, la identidad familiar a menudo se había construido en base al exilio y el desarraigo. Una historia que, en la actualidad, puede ser la de cualquiera de nosotros.
Llevaba alrededor de dos años en Nueva York cuando un hombre se dirigió a mí llamándome “basura europea” en un bar del centro de Manhattan. Conocía eso de “basura blanca”, pero ese término evocaba en mí asociaciones de ideas que no cubrían el sentido completo de esta noción: “basura blanca” me llevaba a pensar en los hombres de negocios y los jóvenes y bulliciosos banqueros que, en público, se comportan de forma desagradable. “Basura europea” era, para mí, todo un descubrimiento. Debería haber leído más a Bret Easton Ellis.
Snob, altivo y sin haber encontrado mi sitio en ninguno de los dos lados del océano, así es como me veía aquel americano medio piripi. No necesitaba un diccionario para entenderlo. Tal vez esperaba que le partiera la cara, algo que, por otro lado, se me antojaba razonable. Pero ya en la escuela me había percatado de que ningún insulto valía un par de dientes. Por lo general, la mejor solución consiste en esbozar una sonrisa amistosa. De modo que eso es lo que hice.
Me resulta difícil pensar en Europa sin que me venga a la cabeza este incidente. Podemos elegir convertirnos en americanos. La “hyphenated identity” (identidad con guión) ofrece numerosas posibilidades. Se puede ser coreano-americano, ítalo-americano o escocés-americano. Para convertirme en europeo he tenido que venir a vivir a Nueva York.
Mis padres, nacidos en 1912 y 1927 en Berlín, eran (y son) —si es que se les podía poner una etiqueta—, seguramente europeos, además de judíos. Y no por idealismo, si no muy a su pesar. En 1939, mi madre trató de llegar a Cuba con sus padres, pero la isla ya no acogía más refugiados judíos de Alemania. América había cerrado sus fronteras. Así fue como mi madre y su familia llegaron a los Países Bajos. Una guerra y varios campos de concentración más tarde, mi madre volvió a los Países Bajos, esta vez sin sus padres. Trató de vivir un tiempo en París, donde trabajó como au pair, en Buenos Aires, donde tenía algunos familiares, y en Israel, donde se ganó la vida como camarera, para acabar volviendo a Ámsterdam sin terminar de sentirse en casa. Ella era, de alguna manera, naturalmente alemana, pero nunca volvió a plantearse volver a Berlín. Era demasiado orgullosa para eso. Europea en última instancia, aunque ella jamás se hubiera autodenominado de ese modo.
La historia de mi padre no difiere demasiado. Sobrevivió a la guerra ocultándose en diferentes escondrijos a lo largo de los Países Bajos, y aunque se jactaba de hablar neerlandés mejor que la mayoría de los holandeses, no creo que se sintiera holandés. Los últimos años de su vida se dedicó a pasear, por razones que no alcanzo a entender, con un manual de inglés en el bolsillo de su chaquetón negro de cuero.
Es cierto que había nacido en Berlín, pero sus padres eran originarios de Lemberg (el actual Lviv) y el primer pasaporte que tuvo se lo expidió el Imperio Austrohúngaro. Para él es igual: a falta de un gentilicio que le vaya mejor, europeo. A diferencia de mi madre, él sí pronunciaba esa palabra y, además, lo hacía con cierto orgullo. Un día le pregunté: “¿Por qué no te vas a Israel?”, a lo que me respondió: “Porque soy europeo”. A decir verdad, en los 70, en Ámsterdam, resultaba difícil proclamar que uno era originario del Imperio Austrohúngaro.
Hoy en día, Europa es algo ligeramente sospechoso, una enfermedad, quizás un museo, con toda probabilidad, un fracaso. Quien presume de ser europeo proclama, de hecho, algo muy diferente, el ser cosmopolita, sin domicilio, un traidor a su patria; esto es, un paria. Un escritor amigo mío que, al igual que yo se vino a vivir a los Estados Unidos, dijo: “Resulta más sencillo amar América si no se vive en ella.”
Hay mucho de cierto en esa afirmación. Y aunque adoro América, al menos Nueva York, —sin olvidar, no obstante, que se negó a acoger a mis abuelos y a mi madre— no creo haber venido a Nueva York para convertirme en americano. Es el destino el que me ha traído hasta aquí, y aunque hubiera querido convertirme en americano, es el lugar donde más he sido y sigo siendo europeo. Un pasaporte americano no cambiaría nada.
En uno de sus ensayos, Hannah Arendt declaró que el judío podía ser un paria consciente. Podía, por así decirlo, adoptar el estatus de paria del que, por otra parte, no podía librarse. Sin pretender dotar al paria de carácter literario ni llamar a los europeos “nuevos judíos”, lo cierto es que este es el estatus más atractivo, incluso para los no judíos: el de “paria consciente”.

WANTED Miedo 2.0: En qué consiste la ciudadanía 2.0? ...Se busca al ciudadano 2.0


WANTED Miedo 2.0: En qué consiste la ciudadanía 2.0? ...Se busca al ciudadano 2.0




“‬En una democracia no se es,  en realidad, ciudadano por ser hijo de ciudadano ; para serlo es de todo punto necesario en derecho, independientemente de la cualidad de ingenuo, haber elegido el sistema liberal ”


“...Las consecuencias no tardan en dejarse sentir: despojado de toda dignidad el ciudadano y el municipio, se multiplican las usurpaciones del Estado y crecen en proporción las cargas del contribuyente. No es ya el gobierno. El poder lo invade todo, se lo arroga todo para siempre jamás: guerra y marina, administración, Justicia, policía, instrucción publica, obras y reparaciones publicas, bancos, bolsas, crédito, seguros, socorros, cultos, ahorros, beneficencia, hacienda, aduanas, comercio, agricultura, industria, bosques, canales, transportes. Y coronado todo por una contribución formidable, que arranca a la nación la cuarta parte de su producto bruto. El ciudadano no tiene ya que ocuparse sino en cumplir allá en su pequeño rincón su pequeña tarea, recibiendo su pequeño salario, educando a su pequeña familia, y confiándose para todo lo demás a la providencia del gobierno”

Pierre-Joseph Proudhon

“Mis pensamientos asesinan al Estado“

“Deseo por igual ser un buen vecino y un mal ciudadano”

Henry David Thoreau


Se busca al ciudadano 2.0

Hoy, 1 de Enero de 2011 , el primer día del año ... y recordando lo que la ciudadanía puede implicar desde algunos puntos de vista,

Así que traemos a este espacio ... una iniciativa que se produce en el marco de la II SEMANA DE LA SOSTENIBILIDAD en el que quieren juntar a esos ciudadanos 2.0, y para eso. ¡Te estan buscando! ...

Yo me pregunto en el año 2011, siglo XXI, que puede significar ciudadanía? ... y que la diferencia de una ciudadanía 2.0 , ... 3.0 o 32.0? ;-) Contestar esa pregunta será harina de otro costal, o de otro posteito!!!... Y aunque, Enrique Carpintero decía:
“‬El miedo encierra al sujeto urbano en la soledad y el aislamiento ocasionando la ruptura de los lazos sociales. Este miedo ha permitido que el actual capitalismo globalizado determine que la vida social responda a las necesidades de la fuerzas monopólicas que lo controlan.  Los derechos de los ciudadanos como salud,  educación y vivienda se convierten en simples mercancías y el Estado en una empresa más cuyo único objetivo es que nada perturbe los movimientos del mercado que sólo benefician a los que más tienen ”  [imagen instalación Chema Lumbreras]
Y aunque algunos nos quieran apuntar con el concepto de ciudadanía 2.0 a un empoderamiento, yo tengo, muy serias dudas al respecto., y me apunta más a la metáfora de El Gran Hermano que hiciera famosa George Orwell en su distopía 1984 (en la q para mí poco desfase sufrió en el numerito) ... aunque ya se sabe que al que duda Dios la ayuda ... ;-)

En fin, hoy baste con dar cuenta del llamado..., que nos presentan así:

Un mundo comunicado por Internet, con una comunidad global de 1.800 millones de personas conectadas, debe servir para que la sociedad de la información avance hacia la sociedad del conocimiento. De espectadores y consumidores pasivos de información, en la sociedad digital 2.0 los usuarios y usuarias de Internet han pasado a participar, proponer, criticar, intercambiar, etc. El uso de las redes sociales es un claro ejemplo de ello, Facebook cuenta en la actualidad con más de 500 millones de usuarios activos.Y de lo global a lo local. ¿Por qué no utilizar las herramientas digitales de participación para discutir sobre la ciudad sostenible del futuro que queremos?
A fin de cuentas, los ciudadanos son los que habitan las ciudades, los que las construyen y deciden su futuro, pero: ¿Cómo se ejerce la ciudadanía en red? ¿Quiénes son los ciudadanos 2.0 que están modificando gracias a la red el lugar en el que viven?
En la II SEMANA DE LA SOSTENIBILIDAD queremos juntar a esos ciudadanos 2.0, y para eso. ¡Te estamos buscando!
¿Cómo puedes participar?

Un mundo comunicado por Internet, con una comunidad global de 1.800 millones de personas conectadas, debe servir para que la sociedad de la información avance hacia la sociedad del conocimiento. De espectadores y consumidores pasivos de información, en la sociedad digital 2.0 los usuarios y usuarias de Internet han pasado a participar, proponer, criticar, intercambiar, etc. El uso de las redes sociales es un claro ejemplo de ello, Facebook cuenta en la actualidad con más de 500 millones de usuarios activos.
Y de lo global a lo local. ¿Por qué no utilizar las herramientas digitales de participación para discutir sobre la ciudad sostenible del futuro que queremos?
A fin de cuentas, los ciudadanos son los que habitan las ciudades, los que las construyen y deciden su futuro, pero: ¿Cómo se ejerce la ciudadanía en red? ¿Quiénes son los ciudadanos 2.0 que están modificando gracias a la red el lugar en el que viven?
En la II SEMANA DE LA SOSTENIBILIDAD queremos juntar  a esos ciudadanos 2.0,  y para eso. ¡Te estamos buscando!
¿Cómo puedes participar?
  • En blogs: Puedes poner un post en tu blog explicando quien crees que es el ciudadano 2.0 y por que (incluso autonominarte) y enlazarlo a nuestras redes sociales.
  • En Facebook (http://www.facebook.com/semanadelasostenibilidad) y Tuenti (si no lo eres aún hazte amigo de Rivas Ecópolis): publica a tus nominados en sus respectivos muros.
  • En Twitter: pues nominar o nominarte con el hashtag  #ciudadano2
Los más votados por los internautas serán participantes activos de la mesa redonda que se celebrará el día 26 de Febrero en el Espacio R de la II Semana.
Los coordinadores que llevarán a cabo esta campaña son Ana Aldea y Txema Campillo,  expertos en redes sociales y medioambiente.

3 comentario en "Se busca al ciudadano 2.0"

Museos Vivos : Museos 2.0... disfruten el viaje en el aula...


Museos Vivos : Museos 2.0... disfruten el viaje en el aula...

Hoy traemos a este espacio a Museos Vivos ...Una propuesta para descubrir historias y personajes a través de recorridos por el patrimonio de estas tres instituciones, con videos a cargo de especialistas y actividades para trabajar con los contenidos en el aula. ... Las instituciones son el Museo Argentino de Ciencias Naturales, el Museo Nacional de Bellas Artes y el Museo Histórico Nacional....


  • Mapa del sitio
Créditos

El sitio Museos Vivos ha sido elaborado por educ.ar, el portal educativo del Ministerio de Educación.
Ministerio de Educación

* Ministro de Educación de la Nación: Alberto Sileoni
* Secretaria de Educación: María Inés Vollmer
* Secretario de Políticas Universitarias: Alberto Dibbern
* Subsecretario de Coordinación Administrativa: Daniel Iglesias

Educ.ar S. E.

* Gerente General: Ignacio Hernaiz
* Gerente de TIC y Convergencia: Patricia Pomiés
* Coordinadora de Proyectos Especiales: Mayra Botta
* Coordinadora de Contenidos: Cecilia Sagol
* Coordinador de Tecnología: Juan Alberto Jolis
* Dirección general del proyecto: Patricia Pomiés
* Coordinación general: Cecilia Sagol
* Coordinación tecnológica: Viviana Dehaes
* Producción y edición: Cristina Viturro
* Asistente de producción: Natalia Kohen
* Contenidos:

Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”: Dr. Luis Cappozzo, Lucas Damer, Patricia Trenti, Lic. Olga Vaccaro, Prof. Gustavo Carrizo y Federico Agnolín.

Museo Nacional de Bellas Artes: Área de Extensión Educativa del MNBA: Mabel Mayol (a/c), Silvana Varela, Marina Bertonassi y Patricia Corsani.

Museo Histórico Nacional: Área de Acción Educativa y Extensión Cultural. Jefa del Área: Lic. Julia Bertucci. Coordinadora pedagógica: Lic. Daniela Pelegrinelli. Educadoras: Gilda Fichs, Prof. Shiri Raed y Lic. Magalí Rud.

Actividades: Daniela Rovati y Ariela Kreimer.

* Fotos educ.ar: Lucas Dima
* Estructura, navegación e interacción: Viviana Dehaes
* Diseño gráfico: Diego Fabrizio
* Desarrollo multimedia y masterización: Juan Novelletto
* Tratamiento de imágenes: Rodrigo Gómez Salgado
* Desarrollo sobre Google Maps: Pablo Enrici
* Corrección: Virginia Avendaño
* Gestiones legales y administrativas: Rocío Altamirano, Carlos Martínez

Agradecemos la colaboración de Emilio Villarino, del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”.

(leer más...)

Fuente: [museos vivos]

¿Cuánta energía ha sido necesaria para la construcción de tu casa?


¿Cuánta energía ha sido necesaria para la construcción de tu casa? (I)

casa8.jpgA menudo, para alertar sobre el despilfarro energético, se suelen poner como ejemplos el dejar el piloto delstand-by de la televisión permanentemente encendido. O el gasto que supone que todos circulemos en coches propios.
Sin embargo, casi nadie suele mencionar el despilfarro energético que supone construirse una casa. Damos por sentado que, al abandonar la adolescencia, lo natural es mudarse a otra vivienda. Incluso existe una destacable presión social para que ello se produzca lo más rápido posible. 
En la construcción de una casa se usan grandes cantidades de calor para producir los materiales empleados, como metales, ladrillos y prefabricados de hormigón. El calor equivale a energía, y energía significa normalmente que hay que quemar alguna cosa, y esa cosa es, frecuentemente, carbón, lo que equivale a emitir CO2.
Vayamos por partes: el hormigón. Si ahora estáis en vuestra casa o en la oficina, probablemente os encontréis sobre unas cuantas toneladas de hormigón.
El elemento esencial del hormigón moderno es el cemento, el cual es una forma procesada de piedra caliza y de ceniza procedente de la combustión del carbón. Mezcle esa ceniza con piedra caliza y un poco de agua, arena y gravilla, vierta la mezcla en un agujero practicado en la tierra y espere unos días. Lo que al principio tiene una consistencia pastosa se convertirá en una materia sólida con una enorme resistencia a la compresión y capaz de soportar el peso de un bloque de pisos o el paso elevado de una autopista.
Para procesar la piedra caliza debe calentarse mediante un horno en la cementera. Para calentar el horno se usan combustibles fósiles, por lo general gas o coque, que producen emisiones de CO2.
Una situación que se agrava porque al calentar la piedra caliza producimos en ella un cambio químico que libera todavía más CO2, esta vez procedente del propio mineral.
Según Graham Tattersall, para fabricar una tonelada de cemento bombeamos a la atmósfera casi tres cuartos de tonelada de CO2. O lo que es lo mismo: el equivalente a quemar 204 kg de carbón.
¿Y los ladrillos? Son de arcilla, pero deben meterse en un horno para que adquieran dureza y consistencia. También se precisa una gran cantidad de energía para conseguir esto pero, a diferencia de la piedra caliza, no se libera CO2.
Los bloques prefabricados no son tan perjudiciales para la atmósfera. Generalmente se fabrican con los restos de carbonilla y ceniza que forman parte de los residuos producidos cuando se quema carbón para producir electricidad.
Sin embargo, en la construcción no se emplea ningún tipo de bloque que esté completamente libre de problemas. En el carbón hay pequeñas cantidades de uranio y de torio. Al quemar carbón en las centrales eléctricas, todo el material radiactivo que contiene el mineral se concentra en las cenizas que luego forman parte de algunos de los materiales que se emplean en la construcción de casas. Los bloques prefabricados contienen, por lo tanto, cierta radiactividad. El nivel de radiación es, por fortuna, muy bajo, comparable al de las emisiones radiactivas de algunas rocas que se encuentran en estado natural en Cornualles o ciertas zonas de México, por ejemplo.
En la próxima entrega de este artículo analizaremos más materiales empleados en la construcción de casas, como la madera y algunos metales. Y, finalmente, cuánto contamina en cifras la simple construcción de una casa normal.



¿Cuánta energía ha sido necesaria para la construcción de tu casa? (y II)

20070822klpingtcn_105iessco.jpgEn la construcción de una casa también se usa mucha madera. Sin embargo, para obtener y procesar toda esa madera no se emplea demasiada energía.
Aunque nos parezca muy sólido, en realidad un árbol está hecho básicamente de aire y agua. La madera de los árboles está formada casi exclusivamente de hidrógeno, oxígeno y carbono; los dos últimos proceden en su mayor parte del CO2 absorbido por el aire que hay alrededor del árbol.
Vayamos al cobre empleado en las tuberías que sirven para las conducciones eléctricas y de agua. Aunque en una casa hay una porción de cobre bastante pequeña, no es precisamente barato: en 2006, el precio del cobre se duplicó debido, sobre todo, al desarrollo industrial que vivió China.

Algunas fontanerías pequeñas ya no venden cable eléctrico porque les resulta imposible estar al día en relación con el precio del cobre, que estuvo aumentando de forma rapidísima.
Otro material que se emplea en grandes cantidades en la construcción de viviendas es el acero, que además precisa de mucha energía. La mayor parte de la energía térmica usada para convertir el mineral de hierro en acero procede del carbón y la electricidad.
Según los cálculos de Graham Tattersall, para producir una tonelada de acero a partir de mineral de hierro hay que utilizar aproximadamente 3.000 kW de energía. El equivalente a quemar media tonelada de carbón.
Si en su edificio existe un sistema de calefacción que emplea combustibles sólidos, con esa cantidad de carbón podría mantener la casa caliente durante uno o dos meses en pleno invierno, sin importar lo frío que sea el país.
Así pues, ¿cuánta energía podríamos decir que se ha empleado en la construcción de una casa unifamiliar de tamaño medio?
Supongamos que la casa pesa 100 toneladas. Si suponemos que la mitad, 50 toneladas, pertenece sólo al hormigón, entonces, para fabricarlo, se ha lanzado a la atmósfera 37 toneladas de CO2.
Para que os hagáis una idea de lo que son 37 toneladas de CO2, imaginad un vuelo comercial Madrid-Londres y, que para simplificar, en la ida y la vuelta se han recorrido en total 3.000 km.
El consumo de combustible que podríamos asignar a un solo viajero con su equipaje es de 240 litros. Y sabemos que cada litro de combustible utilizado por los aviones emite, cuando lo queman sus motores, unos 2,5 kg de CO2. En cada vuelo las emisiones de CO2 alcanzarán los 600 kg aproximadamente.
En otras palabras, una casa unifamiliar de tamaño medio equivale a 61 vuelos de ida y vuelta Madrid-Londres (atendiendo sólo al hormigón que contiene). Así pues, la huella medioambiental de una casa no es nada desdeñable, aunque se ve un poco minimizada si tenemos en cuenta que una casa dura, menos mal, bastantes años (o más vale que nos dure si tenemos contratada una hipoteca a 30 años).