miércoles, 21 de diciembre de 2011

La felicidad

La felicidad

En el principio de los tiempos, se reunieron varios demonios para hacer una travesura. Uno de ellos dijo:

- Debemos quitarles algo a los hombres, pero ¿qué les quitamos?.

Después de mucho pensar uno dijo:

- ¡Ya sé!, Vamos a quitarles la felicidad.

- Buena idea, pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la puedan encontrar…

Uno de ellos propuso:

- Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo

A lo que inmediatamente repuso otro:

- No, recuerda que tienen fuerza, alguno podría subir y encontrarla…

Luego propuso otro:

- Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar

- Pero otro contestó:

- No, recuerda que tienen curiosidad, alguna vez alguien construirá algún aparato para poder bajar y entonces la encontrarán.

Uno más dijo:

- Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra

Pero le dijeron:

- No, recuerda que tienen inteligencia, y un día alguien va a construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad.

El último de ellos era un demonio que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás. Analizó cada una de ellas y entonces dijo:

- Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren.

Todos se giraron asombrados y preguntaron al mismo tiempo”:

- ¿Dónde?

A lo que el demonio respondió:

- La esconderemos dentro de ellos mismos. Estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán”.

Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así: el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.



La felicidad es vivir con Dios, permitir que su Amor nos llene por completo, aprender a confiar totalmente de Él y sentirnos tan plenos, tan en paz… La felicidad no es fácil de explicar. Sin embargo, ciertamente, la felicidad no hay que buscarla fuera porque depende de una decisión propia, una sola: vivir con Dios o sin Él. Él ya vino para salvarte, para darte la paz y la felicidad eternas. Somos nosotros los que decidimos si buscarle, orar, estudiar su Plan de Salvación, obedecerle, amarle… o todo lo contrario. No hay que buscar fuera la felicidad. Es la cosnecuencia de una decisión personal.

Cuando aceptas a Dios, nada puede robarte la felicidad de vivir con Él. La vida puede ser dura, puede derrumbarse todo a tu alrededor, pero NADA podrá quitarte la paz que Dios te da. Esa felicidad, (algunos lo llaman gozo) nadie podrá arrebatártela jamás.

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