jueves, 13 de octubre de 2011

Desarrollo de la autoestima



La Bella y la Bestia
Por Lesley Edwards

Lesley Edwards esclarece el papel de la conciencia del ser en la construcción de la autoestima.

La construcción de la autoestima tiene que ver con una profunda transformación personal. No creo que podamos descubrir nuestro mérito verdadero sin hacer el esfuerzo para cambiar, sin tener el coraje de mirarnos directamente a los ojos, apreciar lo que vemos y luego seguir avanzando.
Un día estaba mostrando unas láminas del ciclo de vida de las mariposas a una clase de niños de 6 años de edad, y les pregunté cómo pensaban que podía suceder. Un pequeño con su rostro muy iluminado exclamó: "Yo sé, ¡la oruga tiene el corazón de una mariposa!" ¡Que madura y sabia alma! Es cierto, si sabemos en nuestro corazón lo que queremos llegar a ser, entonces nos convertiremos en eso.

Hace poco una amiga mía se dio cuenta que sólo es capaz de verse a sí misma a través de los ojos de otras personas. Un asesor le preguntó cómo se veía, y ella contestó que la gente decía que ella era atractiva, inteligente y que se divertía estando con ella. Al ser animada a ir más allá en lo que veía, se dio cuenta con horror que no veía nada, sólo un reflejo de sí misma en los ojos de otras personas, y que estaba experimentando un profundo sentimiento de estar desconectada de sí misma.
Es un sentimiento aterrador cuando no sabemos quiénes somos. Muchos de nosotros no lo sabemos, o bien hemos llegado a un punto en nuestra vida donde estamos seriamente buscando algo de luz y claridad. Nunca antes estuvimos tan necesitados de un poco de antigua sabiduría espiritual en lugar de una explicación material, de lo que somos. Durante mucho tiempo hemos estado atrapados en una identidad basada en factores externos, como nuestro trabajo, el aspecto, talentos y relaciones. Hemos buscado en otras personas, situaciones y circunstancias que nos definan, para reafirmarnos y para que sean la fuente de nuestra alegría. Nos hemos perdido en compararnos con los demás o midiéndonos a través de estándares o normas materiales de éxito y logros.
Para librarnos de esta confusión, tenemos que cambiar nuestra percepción del ser, de una conciencia del cuerpo a una conciencia del ser espiritual, más allá de de la forma. El estado natural del alma es la fuerza interna y la más alta expresión del alma es la de expresar esta fuerza en la forma de amor, confianza, valía, y muchas otras cualidades positivas. Cuando fijamos firmemente el centro de gravedad de nuestro ser en esta fuerza, nos experimentamos por encima de cualquier circunstancia por la que tengamos que pasar en la vida cotidiana, de modo que ante los retos que nos presenta la vida podemos mantenernos firmes y sólidos.
Es la experiencia del Ser que "trae la sensación de estar en tierra firme, dentro de uno mismo, siendo una parte de eternidad, que incluso la muerte física no puede tocar ..." (Marie-Louise von Franz.

Es todo un desafío trabajar con una visión de ti mismo ¡que está más allá de la imagen! Tu mariposa debe tener alas de compasión, coraje, amor y paz en contraposición con las de promoción, belleza, riqueza y ¡éxito externos! Sin embargo, he visto a muchas personas que meditando por primera vez, han podido conectarse con esta realidad interna, y ser testigo de ver respiraciones relajadas y suspiros de alivio al poder compartir las experiencias de la libertad interior y levedad como nunca antes habían sentido.
Por supuesto, la dificultad estriba en la integración de esta experiencia en la vida cotidiana, ya que despertar a la conciencia espiritual no significa ignorar el mundo físico, social y emocional, sino usarlo para desarrollar fuerza de voluntad y crear las herramientas y el poder para traer sanación y cambio en todos los ámbitos de la vida. Sin la conciencia espiritual uno puede encontrarse haciendo cambios superficiales cuando las cosas van mal, eso tiene el mismo efecto que poner objetos de adorno y decoración en algo que se hunde o poner más nata o crema de chocolate en una torta podrida, resulta el equivalente a comprar más ropa, comer más alimentos o beber más alcohol cuando uno se siente deprimido. Sin una práctica espiritual como la meditación se puede saber muy bien cuáles son los cambios en la actitud y el comportamiento que sería bueno poner en práctica pero simplemente no se tiene la energía o el poder para hacerlo.

La energía y la fuerza interior que se experimenta en la meditación proporcionan las mejores herramientas para iniciar una guerra no violenta con armas tales como la paciencia, la tolerancia, el perdón, la compasión, la aceptación y la generosidad. No importa cuán profundo y positivo experimentemos nuestro ser, ni lo verdadera y profunda que haya sido nuestra experiencia, estos contextos serán desafiados. Podemos creer que somos un alma pacífica y amorosa, pero ¿puede mantenerse esta experiencia frente a la enfermedad o a las críticas? Una conciencia espiritual significa estar siempre a punto con las mejores armas. La batalla y la victoria son una oportunidad para la alquimia. Donde había miedo habrá coraje, donde existían mentiras e ilusiones, habrá verdad, donde estaba la ira, la aceptación, donde había dolor, perdón. Los ataques no solo vendrán de fuera. Nuestra propia imagen se compone de capas y capas de experiencias pasadas grabadas en el subconsciente que se expresan en la forma de hábitos muy arraigados de pensamientos y actitudes negativas. Para lograr un cambio y una sanación duradera se requiere un poderoso compromiso para que el brillo del oro emerja sobre el plomo.

Cuando se despierta la espiritualidad en las personas, suelen descubrir un sentido de propósito y significado en la vida. Esto no debe ser sólo ¡una sensación pasajera! El reto es vivir cada día con sentido y propósito. ¿Se entiende la importancia de los roles que se desempeñan, el trabajo que se realiza, el talento que se necesita para destacar? Este es un campo minado para desarrollar todo el potencial de estrés, la frustración, el aburrimiento, los sueños no cumplidos y los sentimientos de fracaso. Sin embargo, desde la perspectiva espiritual, lo que estamos haciendo es exactamente lo que necesitamos para nuestro crecimiento y cambio interior. Puede que necesitemos tener una situación para aprender la paciencia y la humildad. Puede que estemos deseosos de provocar cambios externos, y quizás lo mejor que podemos hacer en ese momento es esperar con paciencia la llegada de otro momento cuando hayamos realizado los cambios en nuestra actitud y percepción de modo que el cambio no sucede como una reacción a algo, sino como una elección consciente en la dirección apropiada.

¿Qué significa llevar nuestra conciencia espiritual a las relaciones con los demás? ¿Somos capaces de amar? ¿Nos amamos lo suficiente como para poder amar a los demás? Sabemos que amar es un verbo y no algo que se encuentra en la persona ideal, o la situación ideal. Es tener el compromiso de encontrar oro en las demás personas, de la misma manera como lo he encontrado en mí y darnos cuenta de lo profundamente conectados que están ambos compromisos. Cuando nuestras defensas están bajas no podemos aceptar los ataques y protecciones de los demás y lo más fácil es destacar sus debilidades como una forma de evadir mi responsabilidad de cómo me estoy sintiendo. Mantener la estabilidad en nuestro ser interior, es poder transformar los ataques y protecciones que vienen de la ira del miedo o de la envidia y ser capaz de ver más allá, desarmando esta negatividad y viendo la bondad que hay detrás. Mantener esta visión requiere mucho poder espiritual. Cuando este poder está bajo, es más fácil criticar, culpar y despreciar a los demás.

La verdadera conciencia del ser es ver y aceptar el ciclo completo del cambio en la vida - ver a la oruga, el capullo y luego la mariposa; que el alquimista utiliza plomo para hacer oro y la luz del día siempre sigue a la noche. Una perspectiva espiritual da la comprensión completa a esta historia, y permite apreciarla desde algún lugar "fuera de" o "más allá" de uno mismo, sin tener que acercarse demasiado ni quedar atrapado en cualquier detalle de alguna escena. Permite ver tanto la debilidad como la fortaleza con ecuanimidad y estabilidad: ver la debilidad como una realidad temporal, que no forma parte de la identidad verdadera, ver la debilidad como la otra cara de la fortaleza, para tomar siempre la opción de avanzar hacia la luz, avanzar hacia el oro y avanzar hacia un estado más elevado.

Sin ver el cuadro completo es muy fácil quedar atrapado en un pequeño fragmento de la historia. Muchas personas pueden aceptar sus debilidades, pero no sus fortalezas. Cuando se pregunta a una persona por las mismas, ¡la lista de aspectos negativos aparece con mayor facilidad y es más larga que la descripción de las habilidades o cualidades acerca de si mismo! Tal vez es más seguro permanecer en el ambiente conocido: "¡Es mi personalidad, soy así, no puedo cambiar, nací así…!"
Poder verse bajo un prisma de luz positiva, es dar un paso fuera del área de su confort y entrar en un peligroso territorio desconocido. Me acuerdo de algunos niños, cuya única manera de llegar y tener contacto con otras personas es a través de la violencia física, porque ese es el único idioma que conocen, y cuya atención hacia estrategias de búsqueda de resultados está bajo una confusión constante. Pero están recibiendo exactamente lo que quieren, que es ¡atención! Para aquellos que no logran salir rápidamente de estas circunstancias y cuyas subsiguientes experiencias de la vida se caracterizan por dolor y sufrimiento, necesitarán un esfuerzo de voluntad y coraje enorme para superarlo, y poder conocer el lenguaje del amor.

Menos común, pero que constituye un riesgo potencial, se tiene cuando aceptamos nuestros puntos fuertes, y hacemos todo lo posible para evitar afrontar y aceptar nuestras debilidades. Ninguno de nosotros es perfecto, e incluso las más grandes almas tienen un lado oscuro. Y esta sombra debe ser vista y aceptada si queremos seguir creciendo. El coraje sólo se cultiva afrontando los miedos, la compasión con la comprensión de la ira. La paz que podamos experimentar es sólo en contraste con el caos. Cada debilidad es una fuerza desequilibrada: la sensación de falta de valor puede ser producida por una falsa humildad, así como la arrogancia puede ser una confianza basada por motivos erróneos.

Ver a la Bella y a la Bestia con ecuanimidad, es un arte. La mayor amenaza es el miedo. El miedo es el gran espejo que te deforma. Miramos al espejo y vemos a la Bestia , y nos quedamos en la Bestia porque ésta dice que no tienen razón para estar a la altura, y encuentra gran cantidad de excusas para no tener que hacer nada. O nos miramos en el espejo y vemos a La Bella ignorando a la Bestia. Y si la Bestia no consigue tener al menos un gesto de reconocimiento nos perseguirá, y nos empujará desde el laberinto de nuestro subconsciente, exigiéndonos sacrificios-una oportunidad perdida aquí, una relación dañada allí. Esconderá su fea cabeza que se manifiesta como proyecciones, negaciones, y excusas, todas distorsiones de la verdad. La Bella debe enamorarse de la Bestia para convertirlo de nuevo en un príncipe. Y la única forma que la Bella ame a la Bestia es ir más allá del miedo. Buscar en el espejo y ver más allá de la Bestia y sólo ver su luz. La luz le llena de amor y coraje para afrontar y transformar sus debilidades y expresar sus puntos fuertes.

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